His Dark Materials

Si no han leído los libros les recomiendo muchísimo que los lean antes de esto (y antes de ver la película, si es posible). O quien sabe, a lo mejor leen esto y se les antoja leerlos. Sólo tengan en cuenta que contaré muchas cosas de la historia. Si quieren leer cómo fue que leí los libros vean esta entrada, y si quieren saber mi opinión de la película vean esta otra.

Y antes de empezar, déjenme decirles que me costó mucho escribir esta página. Estos libros provocaron tanto dentro de mí que me es difícil poder expresarlo en palabras. Así que disculpas adelantadas si no consigo expresarme con toda la claridad que me gustaría.

El nombre de la triología (His Dark Materials) viene de este fragmento:

…Into this wilde Abyss,
The Womb of nature and perhaps her Grave,
Of neither Sea, nor Shore, nor Air, nor Fire,
But all these in their pregnant causes mix’t
Confus’dly, and which thus must ever fight,
Unless th’ Almighty Maker them ordain
His dark materials to create more Worlds,
Into this wilde Abyss the warie fiend
Stood on the brink of Hell and look’d a while,
Pondering his Voyage…

El fragmento es de Paradise Lost de John Milton, que admito con algo de pena que (al igual que La Ilíada y La Odisea) no he leído porque cuando las he comenzado me han dado una hueva enorme.

Sin embargo sí sé de qué trata y conozco las interpretaciones al respecto. Aunque una obra sin duda alguna cristiana, el Paraíso Perdido de Milton es altamente subversivo entre otras cosas porque presenta al Diablo (con mayúscula; a Satán mismo) bajo una luz positiva… o al menos no tan negativa como hasta entonces normalmente se le presentaba (se escribió en 1667). El Lucifer de Milton es un rebelde que utilizando su libre albedrío decide enfrentarse contra su creador; ¿qué mayor rebeldía puede haber?

Yo no creo en Dios, y obviamente tampoco creo en el Diablo; pero si creyera toda mi ideología haría que admirara más al segundo que al primero. Sin duda alguna, además.

Siendo ateo es difícil encontrar obras de ficción, especialmente del género de fantasía, con las que uno pueda conectarse a un nivel filosófico. Por supuesto uno puede disfrutar enormemente el Silmarilión, El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia; los mensajes cristianos subliminales (y a veces no tan subliminales) son irrelevantes a la calidad literaria de la obra. De la misma manera que uno no necesita ser musulmán para disfrutar Las Mil Noches y una Noche… o nazi para darse cuenta que Triumph des Willens es una de las mejores películas de la historia.

His Darks Materials es una triología maravillosa, buenísima sin duda alguna por méritos propios. Pero a mí además me causó un profundo impacto porque son novelas ateas. En algún momento Philip Pullman (el autor) dijo:

“I’ve been surprised by how little criticism I’ve got. Harry Potter’s been taking all the flak… Meanwhile, I’ve been flying under the radar, saying things that are far more subversive than anything poor old Harry has said. My books are about killing God.”

Por supuesto esa declaración es hasta cierto punto un chiste; como todo ateo que se respete, Pullman en sus novelas jamás dice que Dios (i.e., un “creador”) no exista. Esa es la discusión más idiota de la historia; lo que hacemos los ateos es que decidimos no creer en un dios. Pero más de esto adelante.

La primera novela, Norther Lights (llamada The Golden Compass por los gringos, porque son medio idiotas) trata básicamente de Lyra Belacqua y la aventura en la que se mete por andar de desobediente.

Northern Lights ocurre en un universo paralelo al nuestro. La idea (que se maneja con cierta seriedad en la Física Cuántica) es que el comportamiento de las partículas subatómicas genera infinidad de universos; la analogía básica es un volado: si cae águila en este universo, se “genera” otro universo donde cae sol. Sólo que ocurre con partículas subatómicas, no con volados.

El universo de Northern Lights es muy parecido al nuestro, y a la vez muy distinto. La principal diferencia es que el alma de los seres humanos tiene una representación física; un animal que ellos llaman dæmon. Como eso suele traducirse como “demonio”, en español le pusieron “daimonion”, pero yo digo que en México debieron ponerle “nahual”, porque los famosos dæmons son exactamente lo que los aztecas llamaban nahuales. Sólo que no hay que comer chiles nicaragüenses como Homero para verlos; ahí están todo el tiempo.

La segunda diferencia es que la Iglesia Católica no tuvo un movimiento protestante como aquí (Juan Calvino fue papa ahí), y continúa hasta esta época siendo tan hija de la chingada como lo fue por la edad media. También parece ser global, y una especie de meta poder sobre todos los reinos europeos. Da la impresión que el tercer mundo sigue limitado al colonialismo, aunque no queda muy claro.

Fuera de eso, las demás diferencias entre nuestro universo y aquel son menores; ciertos nombres de cosas y lugares principalmente.

En este mundo reprimido por una Iglesia todopoderosa, vive Lyra, que es de los personajes más maravillosos que yo haya leído. Quiero una hija así; inteligente, pelada, mentirosa y respondona. Es encantadora la cabrona, y la adoro porque me recuerda mucho a mí cuando era niño, que inventaba historias porque volaba la mosca y andaba trepando techos y raspándome las rodillas todo el tiempo. Harry Potter da hueva si lo comparamos con Lyra.

Lyra tiene la mala suerte de tener los peores padres del universo; Lord Asriel, que se convierte en el líder de una rebelión contra los poderes “celestiales”, y Lady Coulter, que trabaja para la Iglesia (llamada en las novelas el “Magisterio”) haciendo experimentos sobre el Polvo (que es como llaman en el universo de Lyra a lo que en éste los científicos han nombrado como “materia oscura” o dark matter… lo que hace aún más fabuloso al título de la triología). Ambos, Asriel y Coulter, son personas de carácter fuertísimo, líderes y poderosos en varios y distintos niveles, y terriblemente obsesionados con sus metas. Medio inevitablemente se enamoraron y tuvieron a Lyra… lo que fue ligeramente problemático porque Coulter estaba casada (recuerden que es un mundo donde la Iglesia es todopoderosa).

Asriel y Coulter son dos personajes fascinantes. Son, sin lugar a duda, unos completos hijos de la chingada que jamás debieron ser padres, y cuya única cualidad que los medio redime (y no por mucho) es que todo el tiempo tratan de garantizar que Lyra viva. Ojo: no quererla, cuidarla o tratar de que sea feliz. Únicamente de que siga respirando.

Cuando Lyra nació, y al ver Coulter que no se parecía en nada a su marido sino a su padre, decidió dársela a una gyptian (equivalente en la novela a gypsy o gitano, sólo que ahí son navegantes) para que la cuidara dentro de las propiedades de Lord Asriel. Pero alguien fue con el cuento a su marido, y entonces el tipo quiso ir a asesinar a la niña. Lord Asriel llegó a tiempo para evitarlo, y en la subsecuente pelea lo mató.

Como en este mundo la Iglesia es dominante, y la Iglesia tiene la mala costumbre de razonar de forma muy estúpida, se les hizo bolas el engrudo. Mientras que en una sociedad civilizada no hubiera habido problemas (Asriel estaba defendiendo a su hija en su propiedad de un intruso), esta sociedad reprimida gobernada por la Iglesia le daba el derecho de “venganza” al marido porque Asriel se había acostado con su esposa. Así que los tribunales discutieron durante semanas, y al final acordaron “perdonar” a Asriel, pero quitándole todo su dinero y propiedades, y mandando a Lyra a un convento. La Coulter se lavó las manos del asunto y no quiso saber nada de la niña.

Asriel aceptó, siempre que le garantizaran que la Coulter no se le acercaría a la niña, y luego tuvo a bien raptar a Lyra del convento y llevarla a la Universidad de Jordan en Oxford porque sabía que ahí era el unico lugar donde más o menos crecería libre de toda la bola de pendejadas con que una Iglesia puede llenarle la cabeza a alguien.

Lyra pasa los primeros once años de su vida en la Universidad de Jordan, creyendo que sus padres murieron y que Asriel es su tío, y está rodeada de los académicos en Jordan que la quieren sinceramente, aunque sus cualidades pedagógicas dejen mucho qué desear. Pero Lyra es, dentro de lo que cabe, una niña feliz; juega con los niños de los sirvientes y del pueblo; se trepa a los árboles; participa en y organiza guerras de lodo… Es de hecho tan feliz como podría haberlo sido dadas sus circunstancias. Grosera, traviesa, mentirosa, respondona y desobediente. Y feliz.

La historia comienza con Lyra escuchando lo que no debe; nada más por desobedecer y por curiosa, se mete al Salón Reservado de los académicos de Jordan, y de pura casualidad ve cómo el rector de la universidad trata de envenenar a su “tío”, que iba de visita. Cuando Asriel está a punto de tomar la bebida envenenada, ella lo salva tirando la copa y le cuenta todo, y él le permite quedarse a la presentación donde muestra lo que es el famoso Polvo, que inicialmente parece sólo una substancia que parece caer del espacio y que es atraída por los seres humanos adultos; los niños no la atraen.

Ahí comienza la aventura de Lyra, que hará que posea el alethiómetro (la famosa “brújula dorada”; un aparato que a partir del Polvo dice la verdad), y la llevará al norte del planeta para rescatar niños secuestrados para hacer experimentos con ellos. En el camino descubrirá la historia de quiénes son sus padres, y además conocerá personajes maravillosos, en general ganándose el corazón de todo aquel que la trata, porque aunque la niña es traviesa, desobediente y mentirosa (y cuando dice la verdad generalmente exagera), sin duda alguna es encantadora, inteligente y con un sentido muy fuerte de lo que está bien y lo que está mal.

Después de rescatar a los niños de una estación que la Coulter dirigía donde separaban a los niños de sus dæmons (que queda claro es algo espantoso, y mucho peor porque lo hacen contra niños indefensos e inocentes), Lyra y un amiguito suyo (que era de los rescatados) van con su Asriel, porque Lyra ha creído todo el tiempo que le dieron el alethiómetro para que se lo llevara a su padre; pero se equivoca, lo que realmente quería Asriel era un niño para separarlo de su dæmon y con la energía resultante poder abrir un portal a otro universo. Y Lyra se lo proporciona (sin saberlo por supuesto) en la forma de Roger, su amiguito. La novela entonces termina con una nota triste, porque Roger muere cuando es separado de su dæmon y Lyra queda desconsolada porque sabe que, aunque de forma involuntaria, fue su culpa. Entonces decide (impulsada un poco por Pantalaimon, su dæmon) seguir a su padre por el portal que creó y descubrir qué exactamente es el famoso Polvo para tratar de evitar que lo que le pasó a Roger le pase a alguien más.

La segunda novela, The Subtle Knife, es mucho más corta que la primera, pero sin duda mucho más emocionante. En ella conocemos a Will, un niño de nuestro universo que cuida a su madre esquizofrénica (no queda claro que sea esquizofrenia, pero los síntomas parecen ser esos), y en busca de su padre, un ex-soldado explorador que desapareció muchos años antes en Alaska (su padre logró encontrar un portal entre nuestro universo y el de Lyra, y quedó atrapado sin poder regresar). Medio predeciblemente Will y Lyra terminan encontrándose en un tercer universo, que fue donde Lyra acabó al seguir a su padre y a donde Will llega de pura casualidad. Formando una alianza al inicio medio incómoda, Will con la ayuda Lyra termina poseyendo la Daga Sutil, que permite crear portales (sin andar matando niños) entre distintos mundos; aunque pierde dos dedos de la mano izquierda en el proceso.

La relación entre Will y Lyra es preciosa, porque comienzan agarrándose a puñetazos (literalmente), y terminan cuidándose y defendiéndose todo el tiempo porque son dos espíritus muy afines: los dos tienen una profunda noción de qué está bien y qué está mal, y los dos se complementan en sus habilidades y defectos.

La segunda novela es más emocionante que la primera porque Will y Lyra se la pasan huyendo (a través de distintos universos); a Lyra la buscan porque tiene un alethiómetro, y a Will lo buscan porque posee la Daga Sutil, que además de crear portales entre universos permite cortar cualquier material. Y están casi todo el tiempo solos; no como Lyra en la primera novela que tenía a Iorek, a Lee y a los gyptians.

Mientras los niños huyen a través de distintos mundos haciendo aliados y enemigos, la gente “importante” también está ocupada en otras cosas: Lord Asriel está organizando un ejército de distintos universos para enfrentarse a “Dios” (lo explico más adelante); la Coulter está buscando a Lyra porque (aunque sea una hija de la chingada como es) quiere asegurarse de que esté a salvo; la Autoridad (que es como le dicen a “Dios” en las novelas) se prepara para el ataque de Asriel, y el Magisterio del mundo de Lyra quiere mantener el control semiabsoluto que tiene.

La novela de nuevo termina de forma emocionante cuando Will por fin encuentra a su padre, que le dice que debe entregarle la Daga Sutil a Asriel junto antes de que lo asesinen. Will regresa al campamento donde estaba con Lyra y descubre que la Coulter llegó y se la llevó, y un par de “ángeles” le dicen que Lyra no importa y que debe de ir con Asriel y darle la Daga. La novela termina con Will pensando qué hacer.

Antes de entrar a la tercera novela (The Amber Spyglass), quiero explicar varias cosas. Las novelas jamás dicen que el universo no haya sido creado por “algo” (que podríamos definir como Dios); sencillamente dice que no sabemos… porque no sabemos. Si “algo” creó (de forma consciente, si es que “consciencia” tiene sentido a ese nivel) el universo, por definición, estaría por encima de las reglas del mismo y por lo tanto es imposible que, viviendo dentro de él, podamos demostrar su existencia. Y por lo mismo es igual de inútil tratar de demostrar que no existe. Es por eso que los ateos (los no fanáticos al menos) jamás decimos que Dios no existe; nosotros decimos que no creemos en él; independientemente de que exista o no, son dos cosas muy distintas.

(Omar me hizo notar que el último párrafo puede sonar confuso, y aunque ahora que lo vuelvo a leer me parece a mí clarísimo, ciertamente lo es porque yo tengo una filosofía muy clara –para mí– respecto a lo que es ser ateo, la existencia de dios y cosas por el estilo. Así que sólo diré esto: los ateos no creemos en Dios, y yo en particular digo que es igual de idiota decir que existe o que no existe. Eso podría sonar a que soy agnóstico y no ateo, pero no; yo soy ateo: yo no creo en Dios. Pero yo nunca digo que no exista. Explicar esa postura aparentemente contradictoria es material de otra entrada exclusiva a temas teológicos, que escribiré en otro momento.)

Lo que sostienen las novelas (y tienen que tener en cuenta que es una obra de ficción) es que el Dios de las religiones abrhímicas (aunque en particular el cristiano) es un impostor; que la famosa Autoridad fue el primer ser (o de los primeros seres) que tuvo consciencia, y quiso ejercer su control sobre todas las criaturas con consciencia en los distintos universos que existen. No fue el creador del universo (o universos), pero quiso hacerse pasar como él, y por ello cuando otros de estos primeros seres conscientes (que se llaman entre ellos “ángeles”) se rebelaron para desenmascararlo, la Autoridad los derrotó e inculcó la idea en los seres conscientes más jóvenes (léase, los humanos) de que esos ángeles eran los malos; naciendo así la leyenda de Satanás.

Eso es increíblemente subversivo: olvídense de que Dios está muerto; este tipo dice que “Dios” es un impostor.

Por supuesto, siguiendo este curso lo que pasó en el “Jardín del Edén” no fue como dice la Biblia; sí fue “el diablo” el que tentó a Eva, pero el diablo eran estos ángeles rebeldes, y el “pecado original” no era el sexo (que es lo más natural que existe) sino el deseo de saber, el deseo de buscar la verdad y cuestionar la naturaleza de todo. La Autoridad no quiere eso porque eventualmente descubrirían que es un impostor, y por eso auspicia las distintas iglesias en todos los universos. Ah, porque además estos ángeles, aunque sin duda alguna sabios y con poderes especiales, físicamente son muy débiles; si un humano se les enfrenta son relativamente fáciles de derrotar. Que es justamente lo que Asriel quiere hacer, y para lo cual arma su ejército.

La tercera novela es todavía más emocionante que la segunda, con Will mandando al carajo a los ángeles, a Asriel y a su propio padre, y decidiendo ir a rescatar a Lyra. Y después la sigue hasta la muerte misma, donde Lyra busca al fantasma de Roger para disculparse con él, y Will al de su padre para pedir consejo. En las novelas el mundo de los muertos es una prisión que la Autoridad creó, donde va a parar todo mundo independientemente de si fueron “buenos” o si fueron “malos” en su vida (así que olvídense del cielo o el infierno). Lyra y Will los liberan a todos, permitiéndoles a sus “espíritus” (que es lo que sobrevive cuando muere el cuerpo) desintegrarse al llegar al mundo de los vivos, reintegrándose de nuevo al universo en forma de átomos y pudiendo descansar en paz al fin.

Toda esa parte de la novela es preciosa.

Mientras tanto Asriel y la Coulter siguen con sus intrigas, siempre preocupados de que Lyra esté “bien” (léase: viva; aunque Asriel en algún momento dice que no le importa, pero se nota que se engaña a sí mismo), y al final son ellos dos los que destruyen al lugarteniente de la Autoridad; porque resulta que después de incontables milenios la Autoridad a quedado reducida a un ángel anciano completamente senil, y su lugarteniente es el que ha tomado el control de las cosas.

Lyra y Will en cambio se la siguen pasando huyendo, y después buscando a su dæmons porque tuvieron que separarse de ellos al ir al mundo de los muertos (Will también tenía dæmon, sólo que dentro de él). En la parte mas emocionante del libro, en la batalla entre el ejército de Asriel y las fuerzas de la Autoridad, Lyra y Will se reúnen con sus dæmons y escapan a otro universo usando la Daga Sutil. En ese universo encuentran a una vieja amiga (una científica que aparece en la segunda novela), y le dan el golpe final a la Autoridad salvando además el libre albedrío de todos los seres conscientes de todos los universos.

Y lo hacen de la forma más bonita que podrían hacerlo: se enamoran. Y cogen.

Realmente no es explícito que Lyra y Will se acuesten, pero es lo más natural dadas las circunstancias. Y no, no creo que niños de trece años teniendo sexo sea algo malo; especialmente esos dos, que se aman de la forma más sincera que puede haber, y después de todo lo que habían pasado.

La tercera novela es preciosa por cómo va naciendo el amor entre Lyra y Will. Se venía adivinando desde la segunda novela, pero en la tercera es increíble lo que hacen el uno por el otro, y la química que surge entre ellos. En algún momento en el mundo de los muertos, el fantasma de Roger le pregunta a Lyra que quién es Will, y ella se deshace en halagos describiéndolo; y es muy bonito porque la niña, de forma inconsciente para ella, habla como muchacha perdidamente enamorada. Will no habla (es hombre), pero sus acciones son sin duda las de un enamorado al rescate de su amada. Pero además es muy emocionante, con huidas, peleas, tensión, intriga. Es creo que sin duda la mejor de las tres.

Los libros en su conjunto me encantaron, porque es como si alguien hubiera tomado la mayoría de las formas como veo yo al mundo y a la vida y las hubiera plasmado en novelas. Desde cosas tan pendejas como que los sirvientes tienen dæmons perros y los que son independientes tienen dæmons felinos, hasta cómo presenta la moral, la vida y la muerte. No hay cielo o infierno: lo importante es lo que hacemos aquí, en este mundo y en esta vida. No hay que hacer el bien por el miedo a un castigo o esperando un premio en el más allá; hay que hacerlo por nosotros, por nuestros hijos, por nuestro mundo. La muerte es descansar, reintegrarse al ciclo de la vida en la forma de átomos sin consciencia, y lo único que hay que esperar es que cuando nos toque hayamos dado lo mejor de nosotros y tengamos una historia digna de ser contada a alguien más.

Pero además son muchas cosas más; el amor a la verdad, por incómoda o desagradable que le parezca a algunos (el alethiómetro dice la verdad: ¿qué científico no moriría por algo así?). El respeto (y ligera condenscendencia) a la vida académica, con los scholars en su torre de marfil buscando con afán sincero la verdad, pero torpemente desconectados del resto del mundo. Y el amor; que es lo más maravilloso que existe y cuya natural representación (el sexo) jamás debe ser visto como algo malo o inmoral.

Y Lyra.

Las novelas me encantan en gran medida por Lyra. Que Lyra es el personaje que es no porque así haya nacido; es consecuencia directa de haber crecido en Jordan. Los académicos de ahí la educaron sin influencias religiosas y buscando siempre decirle la verdad… a veces de forma torpe y desorganizada, pero siempre buscando la verdad. Nunca se dice explícitamente en la novela, pero es obvio que Lyra fue, para motivos prácticos (y sin duda era la intención de Lord Asriel), criada bajo una filosofía racionalista y atea.

Que es como mis padres, mal que bien, intentaron criarme a mí.

Las novelas son implacables contra la iglesia (que el Magisterio es una Iglesia Católica en esteroides), pero no contra la fe. La fe de cada quien es de cada quien; lo que atacan las noveles en el papel deleznable que han tenido las iglesias en perpetuar la ignorancia, la intolerancia y el odio a lo que es diferente. No las creencias que le dan fuerza a alguien; lo que se critica es a un poder político que, en general, ha jugado un papel muy negativo en el avance de la humanidad.

En la búsqueda del saber, de la verdad.

Ha habido escritores cristianos, musulmanes, judíos y de otras religiones fabulosos a lo largo de la historia. Hay obras clásicas que reflejan de forma muy bonita las cosas hermosas que cada religión tiene para ofrecer. Es mi parecer que His Dark Materials eventualmente ocupará un lugar al lado de ellas, siendo la primera que muestra las cosas hermosas que tiene el ateísmo que ofrecer al mundo; que muestra que no creemos en un dios, pero sí en el bien y en el mal, en el amor y en la justicia, en la búsqueda incesante e incansable de la verdad.

De verdad me ha costado escribir esta página, y dudo mucho que logre expresar todo lo que estas novelas me han hecho sentir. Porque no es sólo una historia hermosísima contada magistralmente, con fantasía, aventura, romance y acción; es además una historia que refleja una filosofía que es encabronadamente cercana a la mía, casi idéntica. Como si Pullman hubiera llegado de forma independiente a las mismas conclusiones que yo he llegado respecto a un montón de aspectos filosóficos de la vida; quiero conocer al tipo, platicar con él, intercambiar ideas. Algo que nunca me había pasado por la mente con Tolkien, Lewis o incluso la Rowling; ni siquiera con García Márquez, el autor de mi novela favorita Cien Años de Soledad.

(Además de que con los primeros dos estaría ligeramente cabrón, dado que están muertos.)

Mi descripción tan apasionada de las novelas no debe espantarlos; estoy seguro de que pueden disfrutarlas enormemente así sean católicos, cristianos, judíos, musulmanes o agnósticos. Tal vez no sientan esta profunda conexión que yo siento, pero independientemente de ello las novelas siguen siendo divertidísimas, con acción, aventura y romance, y héroes y villanos fuera de serie. Desde el punto de vista literario estas novelas terminarán siendo clásicos (además de que estan mejor escritas que las de Harry Potter, por ejemplo).

Pero es que tenía que intentar expresar lo que han provocado en mí. No son mis novelas favoritas, ni siquiera en el género de fantasía (Harry Potter sigue siéndolo); no son lo mejor que he leído. Es otra cosa; es una conexión mucho más profunda y mucho más difícil de explicar. No son pasajes específicos de los libros, ni los personajes en sí (aunque Lyra de verdad se robó mi corazón). Es la forma de presentar una filosofía de la vida, del amor, de la muerte. A mis treinta años y después de haberme pasado toda mi vida leyendo, no creo que una serie de novelas tuviera un impacto tan profundo en mí como éstas. No porque me mostrara nada nuevo; sino porque me ví a mí reflejado en las palabras de alguien más. Y que no me conoce además.

Esta página es un pobre intento mío de expresar el remolino de emociones que me causaron las novelas. Independientemente de todo el aspecto filosófico de las mismas, siguen siendo novelas maravillosas que cualquiera puede disfrutar como una simple novela de ficción (como yo leo El Señor de los Anillos… o la Biblia). Uno no tiene que tragarse la filosofía de una obra de ficción para poder disfrutarla; lean estas novelas, disfrútenlas.

Y si son algo como yo, déjense capturar por ellas. Piérdanse en un mundo donde se pelea contra el dogmatismo y la opresión, y donde se busca la verdad y el derecho de poder decirla. Donde el amor puro y sincero de dos niños nos salva a todos.

Les aseguro que no se arrepentirán.

6 reacciones a His Dark Materials

  1. miguel angel dice:

    Tenía miedo de leer esta entrada por los spoilers, pero ahora estoy mas desesperado por leer las novelas, no he visto la película, me encanto tu entrada, espero poder leer todos los libros antes de regresar al Tec.

  2. Pingback:El Pensadero de Canek » Dios

  3. Sanzio dice:

    Ví la pelicula que me dejo poco decepcionado porque esperaba más, después lei esta entrada y casi isofacto compre y me chute el libro 2 y enseguida el 3 , tal como lo mencionas te atrapan desde el primer momento y de plano no los solte hasta que cantó la gorda …no se que me dejo más triste si el final del libro o que ya no tenia más libro que leer. Ampliamente recomendable.d

  4. cuvad79 dice:

    Ciertamente, buenas ideas las de Pullman… pero creo que en el oficio de escritor sí le falla. Me decepcionó cómo resuelve varios de los conflictos, y a la hora de las escenas de batalla Tolkien se lo lleva de corbata. Pero sí, His Dark Materials es una trilogía decente y de lo más políticamente incorrecto que he leído.

  5. Dollisapi dice:

    Una de mis sagas favoritas, aunque mi libro favorito es el primero. La Lyra de ese libro es uno de los personajes más maravillosos. Es fuerte, es terca y al mismo tiempo inocentemente curiosa. El romance de Will y Lyra me gustó, pero no lo suficiente. Supongo que me imaginaba el desenlace fatídico que tendrían los dos y por lo tanto no me pude enamorar por completo de la pareja. Tener que separarse de alguien con quien tanta química has tenido es algo que no le deseo a nadie. Respecto a lo de si cogieron o no, a mi me parece que no fue necesario (lo de acariciar al daemonion del otro me pareció mucho más sutil y alegórico que si lo hubieran hecho).
    Lo que sí no me gustó es que en cuanto entró Will a escena, la chica de acción que era Lyra desapareció y se volvió la dama en peligro.
    Por alguna extraña razón, la relación de la Sra. Coulter y Lord Asriel sí fue una de mis favoritas. La pasión que desbordan ambos es simplemente animal, no es amor como tal y no es algo que pueda traer algo bueno a la larga pero ciertamente es algo duradero.
    El desenlace sí me conmovió. Lyra y su idea de estudiar el Aletiometro, Will y su mano mutilada… no sé, simplemente perfecto.

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