Dead Space

Hace casi tres meses que no comento acerca de mis platinos en el PlayStation 3. Estaba enclaustrado escribiendo la tesis, y por ello es que no había escrito al respecto; pero estar enclaustrado no evitó que jugara en mi PS3. De hecho, era básicamente el único entretenimiento que tuve (como deben haber leído, no fui al cine mucho en estos meses). El último platino que había platicado fue el de Need for Speed: SHIFT; el siguiente que obtuve fue el de Dead Space, en abril.

Dead Space

Dead Space

Dead Space fue otro juego que compré usado en California, después de leer en todos lados que era “aterrador”. Como yo no juego First Person Shooters (FPSs) en el PS3, ninguno de los juegos que había jugado en él habían sido de terror; Red Dead Redemption: Undead Nightmare involucra zombies, pero la verdad es más de risa que de terror; y Uncharted: Drake’s Fortune tiene al final cosas que les podría quedar la definición de zombies, pero nunca es realmente de terror.

Dead Space es un juego aterrador. Uno interpreta a Isaac Clarke (un fabuloso homenaje a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke), un ingeniero en ruta al USG Ishimura, un “rompe planetas” (literalmente planet cracker en inglés, y no hay mejor definición para lo que hace), junto con un pequeño equipo de rescate. El Ishimura no responde, y lo último que se sabe de él es un mensaje donde pedían ayuda. Isaac está particularmente interesado en ir porque su novia (o ex novia; tenían “cosas que discutir”) se encuentra en la nave.

Todo sale mal desde el inicio; la nave en que llegan al Ishimura se estrella en su puerto espacial, e inmediatamente son atacados por (¿cómo adivinaron?) zombies, que son simpáticamente llamados “necromorfos” en el juego. En la escaramuza mueren todos excepto el líder, una experta en comunicaciones, e Isaac, que queda separado de ellos, e inmediatamente después la nave en que llegaron explota, dejándolos atrapados en el moribundo Ishimura.

A partir de ese momento Isaac se dedica a pelear con los aterradores necromorfos, que además suelen aparecer detrás de cada esquina y ducto de ventilación, mientras hace esfuerzos heroicos por mantener al Ishimura funcionando lo suficiente como para que él y sus compañeros sobrevivan, y recibiendo ayuda (e intrigas) a través de la radio por parte de los otros dos sobrevivientes, que también terminan separándose. Isaac no es soldado; es un ingeniero, y utiliza herramientas de construcción como armas la mayor parte del tiempo. Además, tiene un “traje de ingeniero” que es básicamente la cosa más maravillosa del universo; funciona a la vez como armadura, traje espacial, centro de comunicación (el traje proyecta un holograma, y así es como funcionan los menúes del juego), y además tiene botas gravitacionales para cuando se encuentra en espacios carentes de gravedad.

El juego entonces es en general estar recorriendo pasillos oscuros llenos de cadáveres, esperando con terror que un necromorfo aparezca de repente, mientras una música maravillosamente tétrica le pone a uno los pelos de punta, y que explota de repente en dramáticos violines (piensen Psycho) cuando por fin le brincan a uno los mostros. Cuando uno no anda vagando pasillos, generalmente es porque la acción ocurre en enormes escenarios con gravedad zero, donde uno tiene que utilizar estratégicamente la habilidad de Isaac de saltar de pared a piso (o techo) con sus botas gravitacionales, generalmente mientras lo persiguen necromorfos.

La historia es bastante entretenida, siendo a la vez un homenaje y una parodia de todas las películas de ciencia ficción de terror habidas y por haber en el universo, y uno realmente no se entera de qué está pasando (qué pasó con el Ishimura, qué causa que los cadáveres se vuelvan necromorfos, dónde está la novia de Isaac), hasta casi el final del juego. El modo de juego es el común para Third Person Shooters (TPSs), con la entretenida novedad de que uno puede generar un “campo de estasis” que causa que los enemigos se muevan en cámara lenta. Es endiabladamente divertido.

No es particularmente difícil el trofeo de platino, pero yo me tardé porque al inicio el juego me espantaba tanto que no podía jugar más de un capítulo por día, y muchas veces ni siquiera eso; nada más veía una “estación de guardar”, guardaba mi juego y me iba a dormir soñando con necromorfos persiguiéndome. Cerca de la mitad del juego (cuando ya había mejorado mi traje y mis “armas”), agarré mejor ritmo y a partir de entonces fui mucho más rápido. Una vez terminado el juego, como suele ser cuando uno quiere un trofeo de platino, tuve que volverlo a jugar en la dificultad más perra, y eso me llevó algo más de tiempo.

Acabé encantado con el juego, al grado de que habiendo obtenido el trofeo de platino, estuve a punto de comprar en la PSN mejores armas y trajes para volver a jugarlo. Al final decidí que no (el traje que uno recibe por terminar el juego es bastante chido), pero eso no quita que ha sido uno de los juegos que más me ha entretenido en mi PS3. Y además consiguió lo que yo quería: de verdad tenerme espantado. Los malditos necromorfos son aterradores.

Todo mundo dice que el trofeo de platino de Dead Space 2 es de los más difíciles que existen: para obtenerlo, hay que jugar el juego en la segunda dificultad más perra, y sólo se puede salvar tres veces a lo largo de todo el juego. No me importa; quiero jugarlo (y sacar el platino), y al parecer dentro de poco será el mejor momento para comprarlo, porque Dead Space 3 está a punto de salir.

Si pueden, juéguenlo; es altamente recomendable. Sólo si son como yo, no se quejen de estar chillando como niña de seis años en algunas partes.

El Caballero de la Noche Asciende

Hace casi dos semanas (el domingo no pasado, sino el anterior), fuimos a ver The Dark Knight Rises, después de haber fallado los dos primeros intentos de ir a verla. No había escrito al respecto por estar ocupado.

Se aplican las de siempre.

The Dark Knight Rises

The Dark Knight Rises

Hace más de treinta años salió la primera película “moderna” de Superman, con Christopher Reeve en el papel del hombre de acero. La primera secuela fue incluso mejor (podemos discutirlo), y de ahí pa’l real no ha vuelto a haber una buena pelícua del kriptoniano.

Once años después de la primera película de Superman, Batman de Tim Burton sería la siguiente muestra decente de adaptar al cine a un superhéroe; la elección de Michael Keaton como Bruce Wayne se puede cuestionar, pero Jack Nicholson fue fabuloso haciéndola de Jack Nicholson actuando como el Joker. La secuela de esta película puede considerarse también como un triunfo (aunque tal vez menor), y una vez más a partir de la tercera todo empezó a irse al carajo.

Con la llegada del nuevo milenio Marvel por fin empezó a ordenar sus cosas, y sacó X-Men en el año 2000, lo que sería el comienzo de su innegable supremacía actual en las adaptaciones de cómics a la pantalla grande, que culminó este año con el estreno de Avengers. DC mientras tanto en general ha seguido metiendo la pata hasta la ingle, con películas malas de plano como Green Lantern, o nada más aburridas como el idiota intento de continuar las películas de Superman de Christopher Reeve.

Después de ver Avengers este año, yo creí que sería la cima a la cual llegarían las adaptaciones de cómics al cine durante mucho tiempo. No esperaba que pudiera ser superada sólo unas semanas después, y menos por DC, con la única franquicia que han podido mantener de forma decente.

The Dark Knight Rises, con todas sus fallas (los descarados hoyos en la trama, que se toma ridículamente en serio, y lo inverosímil de la historia), es una extraordinaria adaptación de los mitos del Caballero de la Noche, y un final perfecto para la triología. No sólo eso; consigue darle a Bruce Wayne un final feliz, cosa que en general no ocurre por la forma de ser del millonario huérfano. Esto es, un demente psicópata.

La historia (que repito, es inverosímil y tiene demasiados hoyos) me parece que consigue rematar bien una triología que ha sido sin duda alguna magistralmente ejecutada. El elenco es espectacular; regresan todos los que habían salido (y que no hubieran muerto), incluidos fabulosos cameos de Liam Neeson y Cillian Murphy, y además se agregan de forma espléndida Tom Hardy, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard y Anne Hathaway.

El primero hace una interpretación muy original e interesante de Bane, si bien no tiene tanto que ver con el personaje de los cómics. De cualquier forma sí consigue mostrarse como un enemigo formidable para Batman, aunque es su presencia la que hace que en muchas escenas la película se tome demasiado en serio. Gordon-Levitt da un papel decente, si bien no espectacular, del sucesor de Bruce Wayne como Batman; y dado que nunca aparece con el traje (pero sí en la baticueva) no me extrañaría ver una película de Nightwing en el futuro. Marion Cotillard a mí me engañó por completo; cuando se acuesta con Bruce Wayne y después todo el mundo la trata como su novia, yo todo el tiempo me decía “¿quién es esta pinche vieja advenediza, y por qué todo mundo la trata como la novia, cuando obviamente la buena es la Gatúbela?”. No fue sino hasta el momento en que acuchilla a Batman que de inmediato me volteé y le dije a Isabel: Talia al Ghul. En retrospectiva era obvio, pero que lo hubieran guardado para el final de la película se me hizo maravilloso.

Anne Hathaway merece una mención especial: se roba todas las escenas donde aparece, y también todas donde no. No sólo es bellísima la cabrona; es la mejor adaptación que he visto de Gatúbela en toda mi vida. Michelle Pfeiffer y Julie Newmar no le llegan a los talones; la Hathaway muestra a la ladrona como siempre ha salido en los cómics: sexy, divertida, inteligente, y sin aguantarle nada a nadie. Que le den un final feliz a Bruce Wayne con Selina Kyle es de las razones por las que me gustó tanto la película.

Lo demás es lo que ya damos por hecho estos días: buenos efectos especiales, una espectacular música, y hartas explosiones.

Salí bastante contento del cine; sin embargo, lo triste es que esta película es sin duda alguna un final (me parece que sería un error garrafal el tratar de sacar una cuarta), y DC ha usado ya su mejor (y podríamos decir único) cartucho en el género de superhéroes. El año que viene saldrá la nueva película de Superman, y si la gente de DC fuera lista estarían pensando en adaptar a los otros miembros de la Liga de la Justicia (la Mujer Maravilla, Flash, tal vez reintentarlo con Linterna Verde y reiniciar Batman), para en cuatro o cinco años sacar una película que le pudiera hacer competencia a Avengers. Pero dada la poca capacidad que han mostrado para manejar sus franquicias, la verdad lo dudo.

Independientemente de todo eso, The Dark Knight Rises es un final propio para esta triología de Batman, y una película increíblemente entretenida, y en muchas partes muy divertida. Así que les diría que la fueran a ver, pero dado que ha ganado casi mil millones de dólares en taquilla, es muy probable que ya lo hayan hecho.