El regreso de Larry

Muy al inicio de los noventas (1991, o tal vez 1992), mi mamá se compró una computadora para escribir su tesis de maestría. La máquina en cuestión era una vieja (en ese entonces) IBM PC, con un procesador 8088 a 16 Mhz, 640 Kb de memoria, dos ranuras para discos floppies de 5¼ pulgadas, y un monitor verde y negro capaz de una impresionante resolución de 640×480 pixeles. Ese era el modo hires al que Basic podía escupir gráficos.

Yo utilicé más esa computadora que mi mamá o mi papá; ahí aprendí a programar en Basic (que como todo mundo sabe, causa daño cerebral), ahí comencé a interesarme en qué podía (o no podía) hacer la computadora, y ahí comenzó mi vida como gamer. Después de tres años y medio de tener mi PlayStation 3, creo que ya es justo que vuelva a asumir el moto de gamer; ciertamente creo que ya juego lo suficiente para ser calificado como tal.

En esa computadora jugué juegos pésimos, y también joyas que sobrevivirían hasta nuestro días, como Prince of Persia. Pero uno los juegos que más tiempo me tomaron, sin duda alguna, fue Leisure Suit Larry in the Land of the Lounge Lizards. El juego había salido unos cuatro años antes, pero recuerden que en ese entonces no había Internet (para motivos prácticos).

Larry era una aventura gráfica; eso quiere decir que era como los juegos de “aventuras” de unos años antes, donde uno le decía al personaje “ve al norte”, “abre la puerta”, “abre el cofre”, y el programa le contestaba a uno con cosas como “ahora estás en un calabozo con una puerta a la izquierda, otra a la derecha, y un cofre al fondo”, o “detrás de la puerta hay un clóset”, o “dentro del cofre hay una poción azul”. La diferencia radicaba en que en lugar de describir la “habitación” donde uno estaba, el programa la dibujaba en la computadora, y que para mover el personaje uno usaba las teclas de cursor. Además, tenía musiquita usando la patética bocinita de la PC.

Leisure Suit Larry in the Land of the Lounge Lizards

Leisure Suit Larry in the Land of the Lounge Lizards

En ese entonces yo tenía unos catorce años; mis conocimientos de inglés eran básicamente inexistentes, y para usar el programa uno tenía que “hablar” en inglés. Además, todo el diálogo estaba en inglés también, obviamente. Larry sirvió mucho más para mis conocimientos de inglés de lo que mis clases en la secundaria hicieron. Para empezar, nunca supe que significaba “lounge lizards”, hasta que hace cinco minutos lo busqué en el Urban Dictionary.

El juego consistía en que Larry era un perdedor perpetuo, y trataba de perder su virginidad a lo largo del juego. Un montón de experiencias muy cagadas ocurrían a lo largo del proceso. Yo jugué y jugué y jugué, tratando todas las posibles combinaciones gramaticales que se me podían ocurrir para que Larry hiciera tal o cual cosa, hasta que por fin pude ganar el juego. Para el momento en que por fin llegué al final, había intentado tantas cosas, que de hecho obtuve la calificación más alta (los 222 puntos que se ven en la imagen de más arriba).

Larry como franquicia pasó de muy bueno (a todo mundo le gustó el primer juego), a bueno, a regular, a pésimo, hasta que por fin llegó al punto en que los últimos juegos de la franquicia daban pena ajena. Al Lowe, el creador de Larry, siguió trabajando en los juegos hasta 1998, y después la compañía que los hacía (Sierra On-Line) siguió sacando pésimas secuelas sin involucrarlo. Yo sólo jugué Larry 5, además del primero, y aunque algo divertido, la verdad no me gustó mucho. Mucho menos en comparación con el primero.

El género en sí comenzó además a pasar de moda; las franquicias de aventuras gráficas de Sierra On-Line (Larry, King Quest, Police Quest, Space Quest, no-sé-qué-más Quest) y las de Lucas Arts (Day of the Tentacle, Monkey Island), sencillamente fueron muriendo poco a poco; e incluso las nuevas aventuras gráficas (Beneath a Steel Sky, Broken Sword) dejaron de pegar con el público. La era de los FPS y RTS llegó a las computadoras; y las consolas nunca se prestaron mucho para jugar aventuras gráficas.

A mí ahora me gustan los TPS (Third-Person Shooter) y los juegos de carreras, además de los de ritmo. De vez en cuando aprecio un juego arcade como los de antaño (tipo de maquinitas), pero hace muchísimo que no juego algo que ni siquiera se parezca a una aventura gráfica. Si uno relaja mucho la definición, a lo mejor GTA IV podría parecer una aventura gráfica; pero me parece que eso es hacer trampa.

Sin embargo, hace unas semanas me enteré que Al Lowe había conseguido asegurar los derechos de Larry para poder hacer de nuevo el primer juego, y poco después salió la noticia de que estaban tratando de financiar la producción del juego usando KickStarter, un sitio donde cualquiera puede poner una “propuesta”, y si a alguien más le gusta la propuesta, puede donar dinero para que se realice. Con algo de curiosidad me metí al sitio de la propuesta de Larry, y cuando vi cómo estaba planteada la misma, le di click al botón de “donar”.

Supuse que si necesitaba PayPal o cualquiera de estas cosas sencillamente me echaría para atrás; pero cuando vi que utilizan Amazon para realizar el pago (yo tengo cuenta en Amazon desde hace siglos), sin pensarlo demasiado doné 15 dólares, que me aseguraba una copia del juego si se juntaban los 500,000 dólares que los realizadores dicen necesitar. En ese momento aún no llegaban las donaciones a 400,000, así que cabía la posibilidad de que no pasara nada (si un proyecto no llega al presupuesto que planteó, las donaciones no se cobran). Con algo de gusto y sorpresa, un par de días después el proyecto llegó a los 500,000 dólares planteados, y ahorita ya casi llega a los 550,000.

Los realizadores hablán de las posibilidades de hacer el juego para Linux y para la PSN; ojalá consigan suficiente dinero para hacerlo. Me gustaría jugar Larry usando mi sistema operativo, o en mi consola en el peor de los casos. Pero probablemente también salgan versiones para Android e iOS, así que espero poder jugarlo ahí. Y espero que puedan rehacer todos los demás juegos, y que esta vez no vayan de muy buenos a muy malos, sino que tengan una calidad consistente.

Hacía mucho que había oído de KickStarter; sólo nunca había visto un proyecto lo suficientemente simple como para que yo quisiera entrarle. No me arrepiento de haber donado 15 dólares, incluso si el resultado no es exactamente el mejor juego del universo. Digo, la primera vez que jugué Larry fue en una copia pirata (los creadores de Larry se dieron cuenta de que estaban pirateando muchísimo el juego cuando vendieron más libros de guías que copias del juego en sí); creo que al menos eso le debía a Larry.

Me alegra pensar que, 20 años después, seré de los primeros en jugar el regreso de Larry.

Habría que portarlo a mi Xperia Play

Hace unos días reportaron en Slashdot que el código fuente de Prince of Persia había sido liberado en Github.

Casi de inmediato, cloné el repositorio y le eché un ojo al código. Resulta ser una instancia sorprendentemente limpia de ensamblador para la Apple ][, que por supuesto yo jamás ni siquiera había visto; los únicos ensambladores que conozco son el de Sparc clásico, muy poquito de x86, y el que nos inventamos para nuestro procesador con números complejos en mi curso de Arquitectura de Computadoras en la maestría.

Dicho eso, todos los ensambladores se parecen (aunque los geeks de hardware pongan el grito en el cielo al oír eso y digan que RISC y CISC son fundamentalmente distintos), y he podido seguir el código, que es obviamente muy corto: 30,000 líneas de ensamblador (con comentarios incluidos). El juego corría de un sólo disco de 5¼ pulgadas, al fin y al cabo.

No creo poder hacer nada con el código, y menos ahorita con tan poquito tiempo, pero estaría padre que portaran el juego a mi Xperia Play (aunque puedo jugar la versión para NES en un emulador). A casi 25 años de que fue creado, sigue siendo uno de los mejores juegos que se han hecho, me parece.

Qué chido que lo liberaron.

Por pura suerte

Cuando estuve en Estados Unidos el año pasado compré un disco duro de 320 GB pensado exclusivamente para mis PlayStation 3. Mi modelo es de 80 GB, y sí he encontrado un poco limitante esa cantidad de espacio, así que decidí aumentarlo cuando llegara a México.

Cinco meses después, ayer para ser exacto, de hecho reemplacé el disco duro de mi PS3. No lo había hecho antes porque no había tenido mucho tiempo, y además no sabía bien a bien cómo funcionaba el procedimiento, y qué consecuencias tendría para mis juegos salvados y cosas así.

El procedimiento es muy sencillo; uno hace un respaldo del PS3, lo apaga, saca el disco duro (es ridículamente sencillo hacerlo), mete el nuevo, prende el PS3, instala la última versión del firmware, y reinstala el respaldo antes hecho. El procedimiento tarda del orden de cinco horas, donde aproximadamente cuatro son hacer el respaldo y después reinstalarlo.

Mi PS3 ahora tiene 320 GB (274 libres ahorita), y todo parece funcionar bien, excepto que tuve que reinstalar unos DLC que evidentemente no se respaldaron (probablemente por protección anticopia), y que en un juego los trofeos parecieron desaparecer un momento, hasta que jugué el juego con la consola conectada a la PSN y entonces ya reaparecieron.

Lo interesante del asunto es que nada más comprobé que mi consola funcionaba como debe de funcionar, agarré el disco duro viejito que tenía y lo conecté en Linux a ver si algo podía ver de sus contenidos. Evidentemente no pude ver nada; el disco duro no tiene ningún formato conocido, y además está encriptado. Pero lo interesante es que comenzó a hacer unos cliquidos sombríos, y que tarda en ser reconocido por mi computadora. Ahorita lo estoy formateando “a fondo”, para ver si hay errores; pero en mi experiencia esos cliquidos son señal de que el disco duro está a punto de morir.

Si ese es el caso, qué buena suerte que decidí cambiarle el disco duro a mi PS3 antes de que fallara.

God of War III

Después de mi platino en Batman: Arkham Asylum, el siguiente que saqué fue el de God of War III, a finales de enero.

God of War III

God of War III

God of War fue el primer juego del que obtuve un trofeo de platino, como ya comenté en otra entrada; el primer y segundo juegos me entretuvieron muchísimo, y de hecho los compré (venían juntos en un paquete) para poder jugar el tercero conociendo bien la historia.

En ese sentido, me decepcionó un poco.

No me malinterpreten: God of War III es sin duda alguna de los mejores juegos que tiene el PS3, y Kratos es sin duda alguna un gran personaje. El juego tiene unas gráficas impresionantes, la historia es una mamada, pero entretenida, y el modo de juego es básicamente el mismo que el de God of War y God of War II, así que si les gustaron las primeras dos partes, la tercera seguro lo hará también.

El problema que tengo con el juego es que el modo de juego es básicamente el mismo que el de God of War y God of War II. God of War III se siente como un juego del PS2 con gráficas del PS3. Se siente viejo de alguna manera, incluso con las impresionantes gráficas y los jefes al final de nivel que de verdad parecen dioses.

Creo que también colaboró para mi decepción que acabé un poco hasta la madre de Kratos. Nadie puede estar tan enojado tanto tiempo; y el final de la historia es un poco meh. Alguien como Kratos no merece redención.

Por último, el personaje de Pandora que al final uno tiene que estar protegiendo y resolviendo acertijos con ella (de una manera muy similar a Trip en Enslaved, del que hablé hace unas semanas), me parece que hace que Kratos se porte de forma inverosímil. ¿Por qué una adolescente flacucha haría que el guerrero que jamás ha mostrado compasión, de repente lo hiciera? La conexión con su hija es tenue, a lo más, y no justifica las acciones del espartano demente.

Los primeros dos juegos de la franquicia los acabé, y de inmediato me puse a jugarlos en la dificultad más perra aunque no lo necesitara para mi trofeo de platino. Esta última parte saqué el trofeo de platino, y no lo he vuelto a poner en mi PS3. A lo mejor lo hago después, pero la verdad ahorita no se me antoja en lo más mínimo.

Tal vez es el hecho de que he estado jugando muchos más juegos y de estilos muy variados, y que mi gusto se ha expandido un poco; o tal vez sencillamente ya me harté de ver a Kratos enojado matando a cualquier cosa que se le atraviese, e incluso a veces desviándose para matar cosas que no se le atravesaban. El punto es que aunque sí lo acabé y saqué mi platino, el psicótico dios de la guerra me terminó cansando al final.

Cómo has cambiado

Linux ya no es lo que era antes.

Isabel necesita escanear unas cosas y, por una serie de circunstancias que me niego a relatar, trajo un escáner de sus papás al departamento. Yo inmediatamente me puse a saltar como niño con juguete nuevo, pensando en toda la sana diversión que obtendría de estar tratando de echar a andar el (aparentemente) chafísima escáner USB.

Lo conecté, y funcionó de inmediato. Qué desilusión.

Cómo han cambiado las cosas en quince años; en 1997 tuve que recompilar mi kernel (por primera vez en mi vida) para que jalara mi tarjeta de sonido en Linux. Ni siquiera recuerdo para qué; dudo que yo supiera de la existencia de MP3s en ese entonces.

Ahora uno conecta las cosas, y funcionan. Qué aburrido.