Misión: Imposible – Protocolo Fantasma

El fin de semana fuimos a ver Mission: Impossible – Ghost Protocol. Se aplican ya saben.

Mission: Impossible - Ghost Protocol

Mission: Impossible – Ghost Protocol

Estoy yendo mucho menos de lo que desearía al cine, pero no he tenido de otra: mudarse es un desmadre, y además tengo trabajo por hacer. Como sea, fuimos a ver ésta porque ya nos tocaba ir al cine y se veía divertida, y me alegra decir que no me decepcionó en lo más mínimo.

No sé si ya lo haya mencionado, pero Tom Cruise me cae muy bien. Como actor, por supuesto; está loco en la vida real. Pero mientras haga películas divertidas la verdad no me interesa mucho en qué culto idiota le hayan lavado el cerebro.

La película es la misma bola de mamadas que suelen tener las películas de acción/espías modernas. Lo que tiene en su favor para que sea un poco mejor que el resto es un elenco fabuloso (salen Tom Wilkinson y Josh Holloway desperdiciados en dos papelitos, y Simon Pegg y Jeremy Renner, que va que vuela a ser de mis favoritos), unos efectos increíbles, y que básicamente no deja de tener escenas de acción por más de 10 minutos. Además, y esto me lo hizo notar Isabel, tiene la divertida particuliaridad de que la tecnología que los espías usan, que en otras películas del estilo funciona siempre de forma impecable, aquí falla cada rato; de hecho el famoso colofón de “este mensaje se autodestruirá en 5 segundos” falla hasta que Hunt le da un madrazo a la máquina.

Que es otra cosa que tiene la película que yo siempre agradezco: es muy, muy divertida todo el tiempo, en no menor medida gracias a Pegg, que es hilarante como siempre.

No es una joya de la cinematografía, pero está divertida, emocionante, y con hartas escenas de acción. Así que vayan y véanla.

La mudanza

Y total que Isabel y yo nos fuimos a vivir juntos. Para mí en particular eso normalmente significaría contratar un camión de mudanzas con dos tipos fornidos que llevaran todas las cosas pesadas de mi departamento al que ahora compartiré con Isabel; sin embargo Isabel tuvo la fabulosa idea de mejor conseguir una camioneta con su familia, y poner a cargar al indio. Dícese, yo.

Entonces ahí me tienen cargando mi lavadora mientras Isabel me echaba porras. De verdad espero no volver a pasar por una situación similar en mucho tiempo.

Ya hemos transportado casi todo, y básicamente sólo falta mi escritorio y pendejaditas diversas. Falta acomodar un buen de cosas en el que ahora es nuestro departamento, pero como ya están conectados la tele y el PlayStation, el resto a mí me parecen sólo superfluosidades.

Así que ahora comienza otra etapa de mi vida, aunque la verdad no creo que cambie mucho las cosas entre Isabel y yo: básicamente ya vivíamos juntos. Sólo que ahora será en un solo departamento, en lugar de dos.

Burnout Paradise

Después de conseguir mi platino en Red Dead Redemption, el siguiente que saqué fue Burnout Paradise.

Burnout Paradise

Burnout Paradise

Burnout Paradise lo compré un día que estaba haciendo mis compras en el Wal-Mart que está cerca de mi casa, y vi que lo tenían por alrededor de 250 pesos, nuevo. Los juegos de carreras en el PlayStation 3 tienen la particularidad de verse increíbles (ha habido mucha investigación en cómo hacer buenos gráficos para juegos de carreras desde hace como 30 años), y a mí siempre me han parecido muy divertidos.

Burnout Paradise tiene la característica de que no hay un menú donde uno seleccione qué carreras quiere uno correr; uno empieza el juego en el deshuesadero (el junk yard), donde elige uno un carro, y después hay que salir de ahí y recorrer la Paradise City, donde transcurre todo el juego. En cada semáforo hay un evento, que por supuesto incluye carreras normales, pero también hay muchas más modalidades de juego, y en cada una existe la característica de que hay mucho énfasis en choques espectaculares. Por ejemplo, en una de dichas modalidades hay que estrellarse contra la mayor cantidad de carros posibles, resultando en explosiones y destrucción en general.

Hasta cierto punto es similar a GTA IV o RDR; uno tiene a su disposición una ciudad completa que recorrer, y no hay un orden establecido en el que haya que jugar las “misiones” (o carreras). Pero mientras que en los dos primeros juegos eso siempre me pareció fabuloso, se vuelve un poco confuso en Burnout Paradise. Un juego de carreras en general yo lo compro para, digo, correr carreras.

Esto resultó en que jugara bastante el juego antes de salir de México para mi viaje, pero que no avanzara demasiado en los trofeos del mismo. Regresando, y una vez obtenido mi platino en RDR, retomé Burnout Paradise haciendo énfasis en sacar los trofeos. Creo que es el trofeo de platino más sencillo que he obtenido.

En los foros en línea para obtener información de cómo sacar trofeos todo mundo mencionaba que Burnout Paradise presentaba problemas con dos trofeos: uno que consiste en hacer que 8 jugadores se reúnan dentro del estadio de beisbol de Paradise City, y otro que consiste en que le choquen el carro a uno para que (con una webcam conectada al PS3) salga la foto de uno cuando eso ocurre. El primero es difícil porque hacer que 8 jugadores que no se conozcan trabajen en equipo siempre es complicado; el segundo requiere de una webcam que jale con el PS3, cosa que yo no tengo.

Sin embargo para mí ambos trofeos fueron fáciles de obtener: un día fue Juan a jugar a mi casa y llevó su PlayStation Eye (que por supuesto funciona como webcam en el PS3), y de inmediato obtuve el trofeo. Casualmente, en ese mismo juego saqué el del estadio de beisbol: fue completamente fortuito que alguien más hubiera configurado el juego en línea para esa modalidad, y luego vi que fui extremadamente afortunado, porque nunca más me volvió a tocar en línea que esa “misión” se estuviera jugando.

Con esos dos trofeos en la bolsa, sacar el resto en línea (que siempre es lo más difícil con este tipo de cosas) fue sólo cosa de ser paciente.

Burnout Paradise resultó para mí en suficiente diversión como para justificar su ridículamente bajo precio; no es mi juego preferido (ni siquiera de carreras), pero sí me entretuvo mucho más de lo que esperaba. No sé si regrese a él para maximizar las estadísticas de mi perfil; y ni siquiera sé si saque los trofeos de sus DLCs (y tampoco sé si estoy dispuesto a desembolsar el dinero para bajar algunos de sus DLCs, que de hecho si los comprara todos gastaría más en ellos que en lo que me costó el juego), pero por lo que pagué lo que obtuve ha sido de las mejores inversiones que he hecho en juegos para mi PS3.

Así que si lo ven en Wal-Mart por menos de 300 pesos, yo sí lo recomiendo.

Sherlock Holmes: Juego de Sombras

El fin de semana anterior (con Xochitl aún morida), fuimos a ver Sherlock Holmes: A Game of Shadows. Se aplican las de siempre.

Sherlock Holmes: A Game of Shadows

Sherlock Holmes: A Game of Shadows

Tenía muchas ganas de ver esta película, habiendo disfrutado enormemente la primera. Y no me decepcionó: la única crítica que tal vez yo podría hacerle, es que sale muy poquito Rachel McAdams (y al parecer la desmueren), y que a lo mejor se parece demasiado a la primera.

Por lo demás, es excelente, y sigo diciendo que es la mejor adaptación de Holmes que yo haya visto. En particular me gustó mucho el Dr. Moriarty: aquí sí da miedo, no como en los libros, donde más bien daba risa. Además de eso, lo mejor de la película (como lo fue con la primera), es el romance entre Holmes y Watson. En particular la escena donde Watson revive a Holmes (igual que Isabel hizo conmigo: agarrándolo a madrazos) es fabulosa. También me gustó mucho el papel de la esposa de Watson; en los libros las parejas del buen doctor eran poco más que sombras (y pretextos para que el narrador habitual de los cuentos se tomara “vacaciones”), pero en este par de películas Kelly Reilly le da vida a un personaje que los realizadores modernos más bien se han inventado.

Así que vayan y véanla; tal vez sí es un poquito demasiado similar a la primera, pero eso a mí no me molesta. Al contrario; venga, échense otras tres o cuatro.

Star Wars: The Complete Saga

Xochitl tuvo bien a morirse durante el fin de año, y como no tuve la paciencia de ir a CU a revivirla, me quedé sin escribir durante más de dos semanas. Pienso remediar eso durante los próximos días.

Durante el fin de año, de las cosas que hice fue ver con Isabel la colección en Blu-ray de La Guerra de las Galaxias.

Star Wars: The Complete Saga

Star Wars: The Complete Saga

Después de verlas en una buena sala de cine con sonido THX, lo mejor que hay con estas películas es sin duda verlas en Blu-ray usando una telesota y un buen sistema de sonido. Disfruté las películas enormemente, y las vi (por primera vez) en el orden de los episodios: comenzando con el Episodio I, y terminando con el VI.

Contrario a muchas otras personas, las precuelas no me molestan en lo más mínimo: de hecho me gustan bastante. Mi preferida por supuesto sigue siendo The Empire Strikes Back, pero creo que el Episodio III sería mi segunda favorita. No entiendo realmente las críticas enfurecidas contra las precuelas: las critican de ridículas, de tener mal diálogo, y de personajes insoportables como Jar-Jar. ¿De verdad no han visto la triología original? Son igual de ridículas, con diálogo igualmente malo (“It’s the ship that made the Kessel Run in less than twelve parsecs”), y con personajes igual de insoportables (de verdad dan ganas de pegarle a Luke o a C-3PO a veces).

A mí sí me sorprende lo bien que pudo hilar la historia Lucas al hacer las precuelas veinte años después de la triología original. Cuando Luke, Han y Chewie rescatan a Leia, que ella le arrebata el láser a Luke y toma control de la situación, Isabel me comentó riéndose: “¡se parece a su mamá!” Creo que ese es el mejor elogio que se le puede hacer a las precuelas.

Como sea, ver las seis películas (en Blu-ray) de corrido es una experiencia que uno debería tener al menos una vez en la vida. Lo recomiendo ampliamente.