La boda de Rafa y Cindy

Esto lo debería haber escrito hace días, pero la combinación de chamba acumulada por ir a pasar una semana a Ixtapa, y que me cortaran el Internet (que no pagué por ir a pasar una semana a Ixtapa) hicieron que lo retrasara.

Pero en pocas palabras, Rafa y Cindy se casaron, después de como doce millones de años de noviazgo.

La banda en la boda

La banda en la boda

(La foto no es mía, es de Edgar, porque en un error garrafal de mi parte dejé mi cámara en la Ciudad… que además tengo cientos de fotos que no he subido a mi álbum en meses: nada más pensar en la tarea me angustia.)

A casi diez años de que (casi) todos nos titulamos, sólo dos de nosotros se han casado. Lo cual me parece bastante inteligente, por cierto.

Es divertido pensar que este año se cumplirán quince años de que entramos a la carrera, y acordarnos la bola de pendejadas que hemos vivido juntos a lo largo de esos años. Me alegro mucho por Rafa y Cindy, que estaban más felices de lo que yo jamás recuerde haberlos visto, y fue muy padre que nos volviéramos a juntar y ponernos al día de nuestras vidas.

La triste realidad es que no me junto muy seguido con mis amigos de la carrera; a lo más dos o tres veces al año, cuando bien me va. Pero es muy chido el comprobar que el cariño y la camaradería ahí siguen, y que nos seguimos divirtiendo igual que antes. Tal vez menos desmadrosamente, eso sí.

Mis más sinceras felicitaciones a Rafa y Cindy, y que les vaya tan bien casados como les ha ido hasta ahora.

GNOME 3.0

Después de romperme la cabeza durante días, por fin pude instalar bien GNOME 3.0 en mi laptop. El problema fue que uso systemd, el nuevo sistema de inicio, y éste no es estándar en Gentoo; la nueva versión de GNOME necesita un pequeño demonio que se encarga de todas las cuentas de usuario del sistema. De ahí se cuelga GDM para autenticar al usuario, NetworkManager para autenticar la red, el manejador de sesiones para asegurarse de que el usuario tenga permiso de suspender la máquina, etc., etc. Este demonio es levantado por el sistema de inicio normal de Gentoo, OpenRC, pero yo no lo hacía en sytemd (y de hecho, como estaba el ebuild de Gentoo ni siquiera se instalaba el archivo de servicio para systemd). Arreglé eso y todo funcionó a la perfección.

Llevo usando GNOME 3.0 (ya completamente funcional) poco más de un día, y ha sido sorprendentemente fácil el irse acostumbrando al nuevo modelo que impone el sistema, considerando que es completamente distinto al de GNOME 2. Algunas cosas necesitan un paso más que antes, otras todavía no es posible hacerlas únicamente con el teclado (un gran problema para gente como yo, que depende en gran medida del teclado para hacer todo rápido), y está medio rasposo en algunos puntos; pero en general todo me está gustando.

Se ve bonito el nuevo GNOME, y ciertamente parece (en mi opinión) cumplir la promesa de “no meterse” a la hora de que uno quiere realizar trabajo con él. Sigo ponderando qué tanta gritadera habrá por parte de la gente reacia al cambio (considerando además que GNOME hay un conjunto de usuarios de Linux que parecen odiarlo a un grado semi irracional), pero creo que los que lo diseñaron dieron en el blanco; es mi opinión que el futuro de las interfaces gráficas para escritorio es algo parecido a lo que GNOME está intentando hacer. Tiene ciertas similitudes con Mac OS X (yo ya casi no le veo ninguna con Windows, pero las nuevas versiones de Windows casi nunca las he usado), pero en general es un paradigma completamente distinto.

Por ejemplo, ya no tiene un menú para aplicaciones; uno entra a un overview y o bien selecciona una aplicación de un dashboard con favoritos, o comienza a escribir el nombre de la misma hasta que su icono aparece y uno lo selecciona y le da enter, o le hace click. Eso nada más va a sacar de quicio a muchísima gente, y sin embargo es sorprendentemente rápido (es de las cosas que pueden hacerse únicamente con el teclado). Sólo cuesta un poco acostumbrarse.

GNOME 3.0 no es un escritorio configurable; si eso es lo que buscan, más bien lléguenle a otra cosa. En GNOME 3.0 se puede cambiar la imagen del fondo del escritorio… y básicamente es lo único que se puede cambiar. La idea es que las opciones por omisión sean en general las “correctas”, y siempre esperando que sean las que más productividad le den al usuario. La idea es maravillosa hasta cierto punto: uno no compra un carro y después se pasa meses cambiándole las llantas u optimizando el motor. El carro debería funcionar tal y cual como viene de fábrica; lo mismo con casi cualquier aparato que cualquiera tenga en su casa.

Pero a mucha gente no le gustará. Yo esperaré a que la tormenta pase, y seguiré usándolo, porque creo que es una buena idea, y además me gusta y cada vez estoy más cómodo con este nuevo escritorio. Y ciertamente no he tenido broncas de estabillidad, que después de oír las historias de terror de los usuarios iniciales de KDE 4.0, y los que están probando el Unity de Ubuntu, la verdad me parece maravilloso.

Just a little weird

Como comenté en mi entrada anterior, estoy jugando GTA IV en línea para sacar todos mis trofeos. Así que estoy ahí sin hacerle daño a nadie (al menos no en el mundo real: en el juego se trata de destazarnos los unos a los otros), cuando comienzo a hacer buen equipo con otro jugador. Después de un rato así, lo invito a ser mi “amigo” en la PSN, porque las misiones son más fáciles de hacer una vez que ya conoces a alguien y cada quién sabe qué hacer.

Al rato me invita a una partida, y me le uno a él y otro más que tienen un ID en la PSN bastante similar, y jugamos un rato, sin nada memorable que comentar al respecto. Y entonces el otro me pide que sea su “amigo”, lo agrego, y al rato me invitan a un chat. Lo primero que me preguntan es de dónde soy; la PSN funciona de tal forma que cada usuario dice su país al inscribirse, pero como un montón de países no estaban en la lista hasta hace poco, y de hecho muchos siguen sin estarlo, son muchos los usuarios que se inventan su lugar de origen (mi ID dice que soy de Canadá, por ejemplo: no estaba México en la lista de países cuando me regalaron mi PS3, y me negué rotundamente a hacerme pasar por gringo).

Así que les digo que soy de México, y acto seguido me dicen que son de Arabia Saudita. Uno de ellos, con un inglés pésimo; el otro ni siquiera intentaba hablar en inglés, y como aparecían símbolos raros en el chat supuse que hablaban en árabe entre ellos. E inmediatamente después me pregunta si soy musulmán, y cuando le digo que no me pregunta que por qué.

Ahora, trato de ser respetuoso en línea, así que les digo que pues nada más no soy y ya, y entonces empezó a ponerse rara la conversación. Trataría de explicárselas, pero la verdad sí estuvo medio bizarro: la plática variaba entre que querían convertirme al Islam, y que querían tener sexo conmigo (al menos hasta que por fin entendieron que era hombre). O algo así: la verdad no me queda claro qué tanto entendí de la conversación.

Total que por fin les dije que yo sólo quería juntar lanita para mi trofeo, que esto se estaba poniendo un poquito extraño, y que los veía al rato.

Y es por eso que en general no participo en pendejadas sociales en línea.

Boosting

Grand Theft Auto IV es el juego que más he jugado en mi PlayStation 3, por mucho. Nada más me regaló la consola mi hermano, fui y lo compré, y aunque he tenido sesiones muy intensas de RockBand (y otros juegos, como God of War), GTA IV es sin duda lo que más he jugado.

Ahora, God of War, que lo compré este año y he jugado menos de dos meses (me parece), ya tengo el trofeo de Platino, que generalmente es el que se da cuando uno obtiene todos los demás trofeos del juego. No tengo el trofeo de Platino de GTA IV, y esto tiene una explicación muy sencilla: obtener todos los trofeos de God of War es de sentarse y jugar. Uno solito: hombre contra la computadora.

GTA IV requiere varios trofeos que sólo se pueden obtener jugando en línea.

Antes de meterme a la idiota tarea de sacar todos mis trofeos de GTA IV, nunca había jugado en línea con mi PS3. Tiene que ver que mis dos mejores amigos que cuentan con la consola, resulta que en general la intersección de juegos que nos gustan es vacía. Y sencillamente estar jugando con desconocidos me daba más bien hueva.

Pero pues comencé a jugar en línea, y comencé a sacar mis trofeos. Me faltan 3, que realmente son dos, porque el tercero sale automáticamente cuando obtenga los otros dos (es el de Platino). Uno de ellos según las estadísticas del juego ya me lo deberían haber dado, pero he leído que es común que se retrase el registro de las victorias en los servidores de RockStar, así que sólo espero que salte de repente. Ese trofeo consiste en ganar todas las modalidades de juegos multijugadores. Y es en serio todas: quiere decir ganar 3 juegos todos-contra-todos, 5 juegos equipo-contra-equipo, y 3 juegos cooperativos. Eso, y 108 carreras.

Sí, leyeron bien: 108 carreras. Es el infame trofeo Auf Wiedersehen Petrovic, y es una mierda el sacarlo. La única forma sana de hacerlo es ponerse de acuerdo con algún otro vato, y jugar uno contra otro ganando una carrera el primero y otra el segundo, y así hasta recorrer todas las malditas carreras. Dado que varias carreras duran más de 10 minutos, eso se traduce a horas de estar dedicándose a sacar el trofeo.

Siendo sano, me puse de acuerdo con varios güeyes para ir sacando poco a poco el trofeo, y por fin tengo todo (aunque el trofeo en sí sigue sin aparecerme; voy a dejar pasar unos días a ver si los servidores de RockStar por fin registran todo). Eso llevó varias semanas de mi tiempo (claro, no juego las 24 horas al día… si no sólo hubiera llevado días).

El único otro trofeo que me faltaría (si sí me aparece el AWP), es uno todavía más ojete: se llama Wanted, y consigue en obtener un nivel de 10 jugando en línea. Uno empieza en nivel 0, y llega al 1 cuando gana uno gana $1,000, al 2 cuando uno gana $10,000, al 3 cuando uno gana $50,000, etc., etc.

El nivel 10 se obtiene cunando uno llega a $5,000,000. Y dado que la manera más eficiente de obtenerlo es el jugar una modalidad cooperativa que se puede acabar en 3 minutos, y que uno gana $4,500 al hacerlo, quiere decir que lo fuerzan a uno a jugar GTA IV en línea mucho tiempo. Ahorita tengo nivel 5, y ando por los $300,000. Eso quiere decir que tengo que jugar unas 1,044 veces la misión: si lo hago en 3 minutos por misión (que no es sencillo), me llevará 52 horas. Dedicándole 4 horas al día (y eso es suponiendo que no juego nada más), me llevaría 13 días sin pausa (que no juego todos los días).

Ya parece chamba.

No sé si mentarles la madre o admirar a los de RockStar: GTA IV salió hace 4 años, y con la pendejada de sus trofeos inalcanzables han conseguido mantener una comunidad de jugadores en línea muy activa. Siempre hay gente jugando, y muchos de ellos en general lo hacemos por querer sacar todos nuestros trofeos. Que la idea de los trofeos es igualmente diabólica, por cierto.

Originalmente iba a escribir de otra cosa, pero la introducción creció a una entrada por sí misma. Al ratito escribo lo que de verdad quería escribir, que estuvo medio kafkiano.

Los Agentes del Destino

El fin de semana fuimos a ver The Adjustment Bureau; no había escrito al respecto porque sigo peleándome con mi laptop, que funciona ya con GNOME 3, pero no todo funciona como debería de funcionar.

Se aplican las de siempre.

The Adjustment Bureau

The Adjustment Bureau

La película está ligeramente basada en un cuento corto de Philip K. Dick, aunque realmente se siente como un capítulo de La Dimensión Desconocida largo y muy bien hecho. Matt Damon interpreta a un candidato a senador gringo que pierde las elecciones, y preparando su discurso de concesión se liga de rapidín a una muy hermosa Emily Blunt, que lo inspira a dar el discurso de su vida.

Días después se la encuentra en el camión, y de inmediato se enamoran, pero al llegar a su oficina se encuentra con unos tipos extraños usando sombreros que parecen tener congelado el tiempo ahí. Los tipos lo agarran, y le informan que por un pequeño error los vio y se encontró de nuevo con la chava; eso no debía pasar, y le hacen saber que si trata de buscarla le van a borrar el cerebro. Or something.

La trama de la película es sospechosamente similar a la del inolvidable éxito de la Sonora Santanera, Fruto Robado:

Yo me enfrenté al destino buscando tu cariño
Y afortunadamente al destino gané
Ahora me acusa el mundo por que dice que tú eras
Un fruto de otro huerto y que yo te robé

La película está muy bien hecha, está muy divertida en muchas partes, y es agradable ver a Matt Damon en un papel distinto al de Jason Bourne, incluso cuando el personaje no se llama Jason Bourne. La Blunt está muy guapota y muy simpaticota. El único problema (o ventaja, si así lo quieren ver) es que de verdad parece y se siente como un capítulo largote de La Dimensión Desconocida, la versión de los 80s (que es la que me tocó y la que siempre me gustó).

Vayan y véanla, pero no necesariamente en el cine; bien la pueden ver en Blu-ray.

Como en 1998

Hace unos cuantos días salió GNOME 3.0. Como mis lectores habituales ya sabrán, vengo usando GNOME básicamente desde su versión 1.0… y de hecho comencé a usarlo desde antes, probando betas y cosas por el estilo.

Así que, a pesar de que llevo ya algunos años tratando de mantener mis sistemas Gentoo en forma “estable”, decidí que intentaría esta nueva encarnación de GNOME, que promete ser un cambio radical a todo lo que estamos acostumbrados con escritorios de computadora.

Después de compilar durante día y medio los nuevos paquetes, traté de utilizarlo y como Murphy debió prever, no funcionó. Se moría a menos de un minuto de comenzar a usarlo. Recompilé todo de nuevo: seguía fallando. Le moví a todo lo que yo podía suponer que podía moverle, levanté el nuevo shell de GNOME en gdb, hice magia blanca, gris, negra, y lo que sigue de negra.

Y nada.

Yo esperaba algo espectacularmente desastroso: bibliotecas incompatibles, errores de programación, problemas con cómo Gentoo suele hacer las cosas. Pero al final resultó que todo era culpa de un archivito XML de poco más de 150 líneas. Y lo peor es que ni siquiera era culpa del archivito en sí: sólo tenía mal el nombre.

Ya reporté el bug, y por fin puedo usar la nueva interfaz de GNOME, que ciertamente promete ser un cambio radical a todo lo que estamos acostumbrados con escritorios de computadora. Lo voy a seguir usando, porque así soy soy, pero no sé cuánto le cueste a muchas personas acostumbrarse a este cambio (muchísima gente es sorprendentemente resistente a casi cualquier tipo de cambio, no digamos un cambio verdaderamente radical). Sí me gusta, pero sí no tiene nada que ver con GNOME 2… ni con cualquier otro escritorio que yo haya usado, por cierto.

Pero estos tres días que estuve peleándome con tratar de hacer jalar GNOME 3, recordé mucho cómo eran las cosas allá por 1998. Cuando uno booteaba linux a una terminal, y a veces (no siempre) se metía a X para un par de cosas.

Hemos recorrido un largo camino.

Juguetes

Ayer y antier fui a dos conciertos. De eso no es esta entrada; esta entrada es de la conversación que tuve con mi novia camino al segundo concierto. Para que entiendan el chiste, deben saber que mi novia es investigadora en el Instituto de Matemáticas, y que pensamos ir a Ixtapa en semana santa acompañados por la mejor amiga de mi novia, Mariana.

Isabel: Le dije a Fulano que viniera con nosotros a Ixtapa en semana santa.
Yo: ¿Quién es Fulano?
Isabel: Un investigador de Cuernavaca…
Yo: ¡Ah no! Si vas a llevar un investigador para jugar, entonces yo voy a llevar mi PlayStation…
Isabel: …y que es novio de una muy buena amiga de Mariana.

El Discurso del Rey

El sábado fuimos a ver The King’s Speech, antes de que la quiten de la cartelera con todo y la bola de óscares que ganó.

The King's Speech

The King’s Speech

Como mis lectores habituales ya sabrán, el hecho de que la humanidad llegara al siglo XX con reyes y reinas me parece lamentable, y sin duda alguna califico de zánganos y zánganas a todos aquellos que han pertenecido a cualquier aristocracia… pero en particular a los que han pertenecido a la aristocracia inglesa. Es asqueroso que un conjunto (diminuto, además) de la población de un país no se les apliquen los mismos derechos y obligaciones que al resto, únicamente por sus papás.

Por si eso no fuera poco, el que además en la película el “problema” con el que lidia el “rey” sea de que no puede hablar el pendejo, y de que no sabe cómo dará discursos a la nación durante la guerra, mientras que en el Reino Unido murieron 450,700 personas en dicha guerra, me parece absurdo y ridículo. Aunque siendo justos, uno de los muertos fue hermano de dicho rey. En un accidente aéreo miles de kilómetros alejado de cualquier combate, pero sirviendo en el ejército.

Dicho todo lo anterior, Colin Firth es de mis actores favoritos, por no decir también la Helena Bonham Carter y Geoffrey Rush. Y la película está maravillosamente hecha, perfectamente actuada, le valen madre muchas cosas de la historia real, y es muy divertida. No todo el tiempo, pero sí es bastante divertida durante muchas escenas.

No, no me conmueve un zángano tartamudo; pero qué bien interpreta a ese zángano tartamudo Colin Firth. Así que vayan y véanla, si no lo han hecho. Aunque pueden esperar a rentarla en unas semanas sin ningún problema.