Sony Epic Fail

Mientras estaba con las celebraciones de año nuevo y escribiendo un artículo, parece ser que por fin crackearon para bien y para siempre el PlayStation 3.

Básicamente Sony no implementó bien el ECDSA, y en lugar de generar aleatoriamente una variable que debería ser distinta cada vez que se ejecuta el algoritmo, utilizaron un valor constante siempre. Usando esa variable el equipo llamado fail0verflow pudo reconstruir la llave privada maestra el PS3.

Dado que todos los juegos y aplicaciones que han salido hasta ahora para el PS3 han sido firmados digitalmente con dicha llave, Sony no puede sencillamente cambiarla para corregir el fallo. Algunos especulan que Sony podría intentar usar una nueva llave para juegos futuros, y hacer una “lista blanca” de qué juegos y aplicaciones son válidos para PS3 hasta ahora. Suena difícil que ocurra sin embargo; no es costeable. Además, habiendo obtenido la llave maestra los de fail0verflow pudieron echarle una mirada a todos los secretos del PS3, y lo que vieron no los dejó muy impresionados (ellos fueron los que dijeron que la seguridad de Sony es un “epic FAIL”). Como ya vieron todo el stack de seguridad del PS3 y concluyeron que no es muy bueno, incluso con una (improbable) nueva llave maestra hay ya suficiente información para crackear la consola por otros medios.

Hasta ahora lo único que ha resultado de esto es que se pueden instalar aplicaciones caseras (“homebrew”) en el PS3, lo que en particular permite instalar Linux en la consola. Los hackers que han estado trabajando en esto han sido muy enfáticos en que no les interesa la piratería; pero el hack sin duda lo permite, y no dudo que en unos días (tal vez incluso horas) comiencen a salir los firmwares que permitan respaldar juegos en el disco duro del PS3 (o uno externo conectado por USB), y jugarlos de ahí.

A mí en particular no me interesa la piratería; no juego los juegos que compré con mi dinero, dudo que jugara los que bajara de la red. Además de que qué hueva bajar gigas y gigas por un juego. Y de hecho creo que sí me gusta tener mi (pequeña) colección de juegos y mi (grande) colección de películas Blu-ray. Pero les voy a decir qué sí me interesa:

  1. Un emulador de Nintendo, Super Nintendo y SEGA Génesis, usando los controles nativos del PS3 obviamente.
  2. Software de media center que soporte todos los codecs de video y audio habidos y por haber en el universo, y que pueda leer todos los archivos de subtítulos existentes, incrustados o no en el archivo de video.
  3. Un servidor SSH, o al menos FTP; no hay nada más desesperante para mí que pasar videos al PS3 por USB.
  4. Soporte para Ext3, o al menos NTFS en discos USB; es idiota la restricción a archivos de 4GB.
  5. Todos los juegos que la comunidad Open Source ha hecho en su existencia; podemos discutir qué tan práctico es jugar Sudoku en mi PS3, pero no me importa, yo quiero hacerlo. Y no me importa si ya hay un Sudoku en la PlayStation Network, incluso si es gratis; quiero poder modificarlo, mejorarlo (o empeorarlo) yo.
  6. Poder quitarle la restricción de zona al reproductor de DVD del PS3.

Creo que eso es todo. En cuando salga alguna de esas cosas, le pondré un firmware personalizado a mi PS3; por ahora sólo no lo voy a actualizar, sólo por si las moscas.

La intolerancia a la intolerancia

Esto salió hace un par de días, pero hasta ahorita pude escribir al respecto: dice la Arquidiócesis que las autoridades de mi Ciudad son talibanes laicistas.

El comunicado es fabuloso en tantos niveles que no sé ni siquiera por dónde empezar. Dice que el Gobierno del Distrito Federal hace del laicismo una “religión” única e intolerante, “realizando ritos laicos contra las verdaderas religiones”. Dice que “algunas autoridades y miembros de la Asamblea Legislativa no sólo se enorgullecen de lo que deberían avergonzarse, aprobando leyes inmorales e injustas, sin ningún sentido moral y ético –por la falta de respeto a la vida humana y a la institución familiar, fundamental para la sana convivencia social–, sino que han desatado una verdadera persecución ideológica contra quienes, con base en sus principios religiosos y valores, se oponen a estas leyes”. Dice que las autoridades del DF son verdaderos “talibanes laicistas”, “personajes intolerantes a la crítica, fundamentalistas en sus principios inmorales, incapaces de aceptar el reto del diálogo con la racionalidad y el derecho”.

Y luego hay pendejos que no le ven razón de ser al Artículo 130, que dice: “los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna”. No es persecusión religiosa: es sencillamente respetar la separación Estado/Iglesia, por la simple razón de que no se puede discutir con gente dogmática. Por definición la fe es dogmática; esto no tiene en principio nada de malo: si alguien quiere creer que el Monstruo del Espagueti Volador los ha tocado con su extremidad tallarinesca, está en todo su derecho.

Sólo a) no se metan con quien no se les pegue la gana creer eso, y b) si son ministros, no se metan en la política; de otra forma no se puede establecer una verdadera separación entre el Estado y la Iglesia. Nada bueno sale de que la iglesia (o peor aún, iglesias) intervengan en la política.

Por eso me pareció fabuloso lo último que cité: “[las autoridades del DF son] personajes intolerantes a la crítica [...] incapaces de aceptar el reto del diálogo con la racionalidad y el derecho”. Lo más divertido de los últimos avances que se han dado en mi Ciudad (la despenalización del aborto, el matrimonio entre homosexuales, la adopción por parejas del mismo sexo), es que ganamos el debate de calle. Eran patéticos los intentos de argumentos que trataba de usar la Iglesia y la derecha histérica para (según ellos) discutir: no podían dar un argumento que no incluyera a algún dios, o la moral dictada por un libro escrito hace cientos de años; si bien nos iba, porque si no era la moral de un grupo que arbitrariamente quería imponerla a todos los demás.

La Arquidiócesis entonces se queja de intolerancia… intorelancia a su propia intolerancia. Intolerancia a que no les dejemos meterse con lo que no les importa: el derecho de una mujer a decidir sobre su cuerpo, el derecho de una pareja homosexual a quererse y que el Estado reconozca ese amor, el derecho de una pareja del mismo sexo a adoptar hijos.

Si así vamos a llamar eso, yo aplaudo que el gobierno de mi Ciudad se “intolerante” a la intolerancia de cualquier grupo que quiera imponer sus opiniones sobre el resto de nosotros, y espero que los gobiernos futuros aquí (y en el resto del país) sean igual de “intolerantes” a dichos grupos.

Una el año pasado, otra éste

El año pasado (je) fui a ver una de las mejores películas que vi ese año; este año fui a ver una de las, supongo, peores que habrá éste. Se aplican las de siempre.

  • Baarìa.

    Baarìa

    Baarìa

    Para cerrar el año fuimos a ver una película maravillosa, de Giuseppe Tornatore, el mismo de Cinema Paradiso. Aunque no tan hermosa como esa, Baarìa es una muy buena película, y a mí me tuvo maravillado durante las dos horas y media que dura.

    La historia relata tres generaciones de una familia en el pueblo siciliano de Bagheria, que sus pobladores llaman Baarìa. Aunque cubre tres generaciones, la película se centra principalmente en Peppino, un recolector de aceitunas que después se hace lechero, y más adelante comunista y consejal del pueblo por el Partido Comunista Italiano. Es en general su vida, el romance con su esposa, sus hijos y su vida política lo que se relata en la película.

    La película es divertidísima y fascinante en cómo muestra un pueblito perdido de Sicilia (me di cuenta de que hablaban siciliano porque no les entendía nada, cuando en general varias cosas pesco de italiano), agobiado por la mafia, la corrupción del gobierno, y los fascistas antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Peppino medio inevitablemente se convierte en comunista, y durante toda su vida trata (con grandes dificultades y a veces poniendo en peligro su vida) de ayudar a la gente de su pueblo natal, fallando heróicamente la mayor parte de las veces.

    Es de verdad una película muy hermosa, y habiendo crecido con padres que fueron miembros del Partido Comunista Mexicano, es realmente fácil que me identificara y divirtiera con varias de las escenas de la misma. De las partes más divertidas es cuando Peppino le envía una carta a su novia (después su esposa), diciéndole que sí es comunista, pero que es mentira eso de que comen niños.

    Altamente recomendable; y además sugeriría que fueran rápido a verla, porque no creo que dure mucho en cartelera.

  • Tron Legacy (Tron: El Legado).

    Tron: Legacy

    Tron: Legacy

    No tienen idea de cómo me divirtió esta película. No sólo porque visualmente es espectacular, sino por todas las memorias que despertó en mí; de verdad me hizo sentir como niño de cinco años de nuevo: Tron es de las primeras películas que recuerdo haber visto en el cine, tenía cinco años cuando me llevaron a verla.

    Todos los aspectos técnicos de la película son casi perfectos, con la posible excepción de Clu, el Jeff Bridges rejuvenecido, que se ve francamente artificial en un par de escenas. Los efectos especiales, el sonido, la música de Daft Punk, el diseño del vestuario, los escenarios (reales y CGI). Me muero por tenerla en Blu-ray y verla en mi telesota.

    Lo demás de la película en cambio es bastante chafa: la historia, aunque entretenida, es completamente inverosímil; la tecnología adquiere proporciones casi mágicas en su irrealidad; las actuaciones de Jeff Bridges y Garrett Hedlund son en el mejor de los casos mediocres (aunque el primero se ve que se divirtió como enano todo el tiempo), la de Michael Sheen es francamente ridícula, y Olivia Wilde está tan hermosa que sencillamente distrae.

    Pero esas cosas no me importaron; de verdad me gustó mucho la película, y es un banquete visual. El mundo de the grid en su versión 2.0 es increíble, y está padre que ahora sí de verdad tengan lucecitas los trajes de los programas.

    Vayan a verla en el cine, es donde más vale la pena. Yo la vi en 2D (habiéndole ya perdido la fe a esta iteración de 3D), y la disfruté enormemente.

Feliz Año Nuevo

Mmmh. Usualmente escribía esta entrada el 31 de diciembre. Hace un año, la escribí el primero de enero: a este paso voy a terminar por escribirla en febrero.

Como todos los años, les deseo un feliz 2011, y que hagan lo que sea que se hayan propuesto hacer.

Feliz Año Nuevo.