Amor por Contrato

Después de una pausa enorme por estar de gira internacional, por fin volví a ir al cine. Inicialmente íbamos a ver una buena película, pero el horario no nos quedaba y por lo tanto nos metimos a ver The Joneses.

Se aplican las de siempre.

The Joneses

The Joneses

Los Joneses llegan a un nuevo vecindario, y al parecer son la familia perfecta en todos los sentidos. Sólo que no es cierto: son realmente vendedores que anuncian sus productos de forma velada, haciendo que todos sus vecinos los envidien y compren las mismas cosas que ellos.

Esta película vale la pena nada más por David Duchovny y Demi Moore, y porque hace una crítica medianamente divertida al consumismo idiota de los gringos. Quitando eso, realmente no tiene nada.

PAN implica violencia

Tómenlo con un grano de sal, dado que (como siempre) hay que entender que correlación no implica causalidad, y que con estadísticas siempre se puede explicar casi lo que sea si el que las está haciendo de verdad así lo quiere. Y claro que también tomen en cuenta que el estudio lo hizo una estudiante del MIT que (aparentemente) no tendría ningún motivo para hablar mal del PAN.

Les paso la liga de un estudio que dice que cuando un candidato del PAN asume la presidencia de un municipio, la violencia del mismo comienza a escalar. Y ojo con ver que la violencia comienza a escalar cuando el presidente municipal asume el cargo, no cuando lo gana.

La tesis de la chava es que los presidentes municipales panistas han seguido la línea estúpida de “guerra al narcotráfico” que el remedo de sombra de “presidente” que tenemos ha tomado; otras interpretaciones existen por supuesto.

Independientemente de la interpretación que quieran darle, los resultados son innegables: ahí donde un presidente municipal panista asume el cargo, la violencia comienza a crecer.

En defensa de la razón

Hace unos días la Suprema Corte refrendó el derecho de las parejas homosexuales, primeramente reconocido en mi Ciudad, de casarse y adoptar hijos.

La Suprema Corte realmente no tenía de otra; no sólo por la legitimidad que tienen la asamblea y el gobierno de la Ciudad de México, ni por la broncota política que se habrían echado encima si intentaban echarlo para atrás. Es sencillamente la conclusión única, correcta y obvia que tiene que tomar uno de los tres poderes que conforman un estado laico. Eso es lo que hace tan lamentable y patético que la PGR (o sea, nuestro remedo de triste sombra de “presidente”) haya sido la que pusiera la demanda de inconstitucionalidad en primer lugar.

La Iglesia Católica ha respondido a dicha medida, irónicamente, violentando la constitución mexicana: básicamente llamando a votar en contra del PRD, cuando la constitución claramente dice que “los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna”.

La derecha histérica de este país está asustadísima por los avances que están siendo aprobados en mi Ciudad, y que terminan afectando a todo el país, como las bodas entre homosexuales, que ahora tienen que ser reconocidas legalmente en todo el país aunque sólo se realicen en el DF, y la adopción de niños por parejas del mismo sexo. Eso ha causado una retaliación bastante inhumana, bestial, y medieval por parte de los sectores más retrógadas del país, como el meter a la cárcel a mujeres que ejercían su derecho a abortar. Todas ellas de escasos recursos, por cierto. Obviamente.

Dado el ilegal e ilegítimo “gobierno” que está ahorita en Los Pinos, no es de extrañar el envalentamiento de los sectores más oscuros de la Iglesia Católica, que se sienten que pueden tan campantemente entrometerse en la vida política de un estado laico (que así sigue siendo, por más que al “gobierno” actual eso le moleste).

La Iglesia Católica (desde cualquier sacerdote hasta cualquier cardenal) no tiene voz ni voto en la vida política nacional… que además es por su propio bien; cuando abren la boca generalmente dicen puras pendejadas. Y aunque algunos sectores derechistas que soportan las mismas posturas reaccionarias traten de seguirles el juego, en el siglo XXI y en un estado laico como es el mexicano dichas posturas están destinadas al escarnio, al ridículo y ultimadamente al fracaso. La decisión de la Suprema Corte es una muestra de ello.

Pero qué tanto tarden en fracasar depende en gran medida de nosotros, la ciudadanía; es nuestro deber estar siempre en defensa de la razón, del laicismo, de la racionalidad. No por atacar o menospreciar las creencias de nadie; todo mundo tiene derecho a creer en lo que quiera.

Mas eso no les da derecho de meterse en cómo viva nadie más.

De regreso a la normalidad

Después de dos semanas ligeramente intensas, regresé el viernes en la madrugada a la Ciudad de México. El taller de Mérida no siento que haya sido muy productivo para mí; estaba muy cansado, y el clima de la ciudad yucateca no ayudaba.

En cambio el congreso en Winnipeg estuvo muy padre; todo mundo me felicitó por mi plática y creo que me salió bastante bien. También conocí un montón de gente nueva, y volví a encontrarme con varios amigos.

Además fui a visitar a Omar en Toronto, lo cual estuvo bastante bien, porque si sólo hubiera ido a Winnipeg habría sido muy triste: es un pinche rancho. Toronto en cambio es una ciudad muy padre, y me la pasé muy bien ahí las menos de 48 horas que estuve.

Ahora creo que por fin regreso a la normalidad, y ya no saldré a nada más el resto del año… con la posible excepción de un taller en Morelia después de la semana que viene.

Es bueno estar en casa; como he dicho antes, de las mejores cosas que tiene salir de la Ciudad, es regresar a ella.