We will meet in Paris

El sábado al medio día llegué a París para el examen doctoral de mi cuate Vincent, a quien conocí en Barcelona el año pasado en el DocCourse que tomé ahí. La situación en sí misma hubiera sido chida; pero mucho mejor fue que la mayor parte de los amigos europeos más queridos que conocí el año pasado pudieron venir también.

Nos pasamos dos días comiendo, bebiendo y caminando por la Ciudad Luz, y alegrándonos de poder estar de nuevo juntos casi todos. Yo en particular estoy de verdad muy contento; no había creído posible poder regresar al Viejo Continente tan pronto, mucho menos el poder ver a tantos de mis cuates más queridos.

Y lo mejor de todo fue que hicimos básicamente el mismo tipo de cosas que hacíamos en Barcelona; sólo que ahora en una ciudad distinta.

Mañana Vincent se doctorará alrededor del medio día, Paco Santos probará (por primera vez en público) que la conjetura de Hirsch es falsa. Habrá comida, bebida, y una fiesta de la cual yo me perderé las partes más escabrosas, porque vuelo a Barcelona de regreso a las 8:45 de la noche. Estoy aquí para trabajar al fin y al cabo, y un lunes ya es demasiado para dejar de hacerlo. Pero no podía perderme la doctoración de Vincent, menos si ya estoy aquí en Europa.

Ha sido una buena (si bien cansada y en algunas cosas difícil) primer semana. Espero que las siguientes siete sean así de buenas… pero la verdad lo dudo; superar París es difícil: superar París en la compañía de buenos amigos es casi imposible.

Benvingut de nou

Después de un par de días completamente dementes de acomodarnos aquí en la Universitat Politècnica de Catalunya y de buscar departamento, por fin parece ser que estamos del otro lado. Lamentablemente el piso no se desocupará hasta el lunes, lo que significa que tendré que dormir 3 días en el sofá de un amigo que me dará posada (el sábado vuelo a París al examen doctoral de mi cuate Vincent).

Estoy todavía ajustándome al cambio de horario, pero ha sido mucho más sencillo que el año pasado. De cualquier forma, estoy medio muerto.

Debo la reseña de una película, pero dudo poder hacerla pronto.

Dos películas en una semana

Hoy en la noche tomo un vuelo al viejo continente; eso, entre muchas cosas más, ha significado que he estado en chinga preparando todo lo que tengo que preparar. Por lo tanto no he hablado de las últimas dos veces que he ido al cine, y voy a corregir eso antes de que me vaya al aeropuerto.

  • The Men Who Stare at Goats (Hombres de Mentes).
    The Men Who Stare at Goats

    The Men Who Stare at Goats

    Fui a ver esta el viernes, no el pasado sino el anterior, y me pareció fabulosa. Aunque la historia que cuenta la película es ficticia, los experimentos que los idiotas gringos realizaron tratando de encontrar aplicaciones “prácticas” para soldados con “poderes” paranormales son verdaderos.

    La película es divertidísima todo el tiempo, no en menor medida porque George Clooney es fabuloso, y le siguen el juego Ewan McGregor y Jeff Bridges.

    Si pueden, vayan y véanla.

  • Iron Man 2.
    Iron Man 2

    Iron Man 2

    Esta por fin pude verla el martes. Aunque sin duda la primera película de Iron Man fue mejor, esta secuela a mí me pareció razonablemente divertida, con mucha acción, y con una química fabulosa entre Gwyneth Paltrow y Robert Downey Jr. Además, salen Scarlett Johansson (ligeramente desperdiciada) y Samuel L. Jackson como la Viuda Negra y Nick Fury respectivamente, y al final sale Mjolnir, el martillo de Thor.

    Supongo que no tengo que decírselos, pero vayan y véanla.

Tengo poco tiempo, así que mis reseñas salieron chiquitas; iré hoy al cine de nuevo, pero tardaré yo creo que un par de días (mínimo) en escribir al respecto, porque estaré acomodándome en Barcelona.

Eso sí, bien bonita

De acuerdo a la Wikipedia, la temperatura máxima histórica en la Ciudad de México (desde que se registran las temperaturas, obviamente) fue de 34°C, en 1983. Según mi cosito de GNOME que dice la temperatura de la Ciudad, estamos a 31°C.

Yo, por supuesto, detesto el sol y prefiero que llueva; sin embargo, he de admitir que los últimos días (quitando el enloquecedor calor) la Ciudad ha estado ridículamente bonita. Como de postal, todos los días, todo el día.

Pero sí por favor que ya llueva.

Europa 2.0

Y resulta que el domingo 23 de mayo volaré a Europa a mi segundo viaje al viejo continente. Como suelen ser estas cosas conmigo, la posibilidad se abrió hace un par de semanas, los trámites se hicieron en chinga, y el lunes me dieron mi boleto de avión (que, por suerte, esta vez no pagué de inmediato yo).

También resultó que un viaje que originalmente sería de dos semanas, terminó resultando en una estadía de dos meses, y una visita a París un fin de semana donde veré de nuevo a varios de mis amigos más queridos en Europa.

De hecho no he terminado todos los trámites, y además falta ver cómo me va a ir porque seguramente tendré que financiarme mi manutención (renta incluida) durante casi todo el viaje. Pero bueno; supongo que todo saldrá bien. A comer tapas diario.

Estas tres semanas andaré más ocupado que de costumbre, tratando de atar cabos sueltos para antes de irme, así que no esperen que escriba mucho.

El MUAC

El domingo fui al MUAC a ver las exposiciones ahí. No había escrito al respecto por razones que daré en mi próxima entrada.

Las exposiciones del MUAC deben ser de las más pretenciosas que yo he visto. Lo cual ya es mucho decir. También yo cuestionaría si llamar “obras de arte” a aventar cientos de paletas Tutsi-Pop a una pared, o llenar una habitación con burbujas del jabón que utilizan en las morgues para lavar cadáveres. Aunque sin duda los “artistas” están tratando de expresar algo, me gustaría pensar que una obra de arte implica un proceso creativo, más que el tomar objetos mundanos y acomodarlos de formas “interesantes” (que además, que tan interesantes realmente son también lo cuestionaría).

Sin embargo me divertí, y además saqué Tutsi-Pop gratis.

Una de grilla, otra de un hermoso crimen

El miércoles fui a ver Green Zone. El viernes fui a ver Man on Wire. Hoy fui al Museo Universitario de Arte Contemporáneo. No había escrito al respecto porque ahora resulta que al parecer tengo algo que se le puede llamar vida.

De mi visita al MUAC hablaré en otra entrada; para las películas se aplican las de siempre.

  • Green Zone (La Ciudad de las Tormentas).
    Green Zone

    Green Zone

    Green Zone tiene todos los elementos para una película que debería fascinarme: una historia decentemente contada, mucha acción, buenas actuaciones, un elenco que me cae bien, una crítica mordaz a los gringos y al imperialismo… y sin embargo no pude disfrutarla por un simple hecho.

    Es muy estúpida.

    Mientras que el resto del mundo siempre supimos que Irak no tenía (ni tuvo nunca, ni planeó en tener) Armas de Destrucción Masiva (Weapons of Mass Destruction, o WMD en inglés), los imbéciles gringos estuvieron debatiendo acerca de eso por más de seis años. Esta película entonces trata de explicar con (literalmente) palos y bolitas a (repito) los imbéciles gringos que se fueron a la guerra por razones falsas y por qué eso importa.

    En Estados Unidos la película ha desatado mucha polémica, y la crítica debate entre si es una maravilla la película o si es “antigringa”. Para los que siempre supimos que los gringos nunca tuvieron ninguna razón válida para atacar a una nación soberana, la película sencillamente es muy estúpida, tratando de simplificar las cosas al grado de que parecería que sólo hay un puñado de “villanos” que planeó el engaño. Y las cosas, lamentablemente, nunca son así de fáciles.

    Como churrito de acción está divertido, y la crítica a los gringos siempre es bienvenida; pero a nadie le va a decir nada que no supiéramos antes… excepto, al parecer, a los imbéciles gringos. Como sea, vayan y véanla.

  • Man on Wire (La Hazaña del Siglo).
    Man on Wire

    Man on Wire

    Esta debe ser la película que más he disfrutado en mucho tiempo; contando la odisea que fue verla, porque parecía que no llegábamos al cine (que además fuimos después de que resultó que la obra de teatro que queríamos ver no se estrenó ese día), después cancelaron la función, y al final nos la abrieron de nuevo cuarenta minutos después.

    El documental relata la fabulosa historia de Philippe Petit y su demencial hazaña de haber cruzado en cuerda floja las Torres Gemelas, y lo hace como si fuera una historia de un crimen (que técnicamente así fue). Un hermoso crimen.

    Realmente no hay mucho que comentar de la película; es divertidísima, emocionante, muy bonita y además muy bien hecha. Vayan y véanla, porque de verdad es maravillosa.