Harry Potter and the Half-Blood Prince

Fui a ver (a las 9:30 de la mañana; qué decadente) Harry Potter and the Half-Blood Prince. Se aplican las de siempre.

Harry Potter and the Half-Blood Prince

Harry Potter and the Half-Blood Prince

Me voy a sacar algo del pecho antes de continuar: al final de la película, Severus Snape mata a Dumbledore. Ahh, eso se sintió bien.

Después de tenernos esperando más de lo humanamente perdonable, por fin salió la sexta y antepenúltima película de Harry Potter. Porque la séptima película serán dos, para exprimir más leche a la generosa vaca que ha resultado ser esta saga.

La película es casi perfecta; hay un montón de cosas que me hubiera gustado que hiciera diferente Yates, pero yo mismo me admito que un trabajo de adaptación como éste es dificilísimo, y que entonces es realmente demasiado esperar mucho más de lo que el director y los actores consiguieron darnos. Vamos pues; creo que sería muy difícil mejorar el resultado final.

Gambon es perfecto como Dumbledore, y una vez más me alegro que haya reemplazado a Richard Harris. No que Harris fuera mal actor; sólo que Gambon realmente hace suyo al personaje en esta película. El Snape de Rickman es (una vez más) fabuloso, y el actor es tan chingón que se roba varias escenas diciendo a veces una sola palabra (“Indeed”).

Jim Broadbent es bueno como Slughorn, pero la verdad es un papel muy lucidor; hubiera sido difícil hacerlo mal. Emma Watson se ha puesto tan guapa y ha asumido tanto el papel de Hermione Granger, que a mí me cuesta ya poder separar a la actriz del personaje y viceversa. Grint hace lo que puede porque siguen empeñándose en convertir a Ron en el comic relief, pero (igual que en la anterior película) es menos pronunciado que en las primeras de la serie. Radcliffe es bueno también, y en general consigue interpretar de forma aceptable las dos facetas de Harry; el héroe atormentado y el adolescente desmadroso. Evanna Lynch una vez más se roba todas las dos escenas donde aparece, y me sigue pareciendo perfecta para el papel.

Mención especial merece Helena Boham Carter: aunque en general me parecen superiores las novelas a las películas en todos los aspectos, creo que La Bonham Carter es la excepción a la regla. Mejora al personaje de Bellatrix; me gusta más la Bellatrix de las películas que la de las novelas. Es más lasciva, más sucia (en la mala y la buena manera), y más demente.

La película además me parece que sí refleja bastante bien el espíritu de la novela; graciosa cuando debe serlo, y dramática cuando le toca. La escena en la cueva de los inferi es fabulosa, si bien es algo anticlimático que descartaran la batalla en Hogwarts que sigue a la muerte de Dumbledore. Que además, creo que les quedó perfecta la escena de la muerte de Dumbledore por Snape; sigue siendo mejor el libro, pero en el marco de las películas los cambios que hicieron no me molestan, y me parecen razonables. Y Gambon tiene lo que supongo todos los actores del mundo más desean; una escena de muerte perfecta.

La únicas críticas que tengo (y son menores), son, en primer lugar, que la película no es tan graciosa como la novela; la sexta novela de Harry Potter debe ser la más divertida de las siete (la séptima es demasiado pesimista en muchas partes). Digo; sí me hizo reír (y mucho) en muchas partes, pero había más oportunidades para destacar los aspectos cómicos de esta parte de la saga.

En segundo lugar, que la novela es (antes que nada) una comedia romántica adolescente, y no hay suficiente de eso en la película. Al menos para mí; los cambios en sí a las relaciones no me molestaron mucho: que Hermione sea más resbalosa que en las novelas no me molesta en lo más mínimo, y que hayan arruinado el primer beso entre Harry y Ginny tampoco me importa, porque esa relación siempre me resultó más bien blah.

Si, en cambio, apestan el regreso de Ron al trío en el bosque o su primer beso con Hermione, ahí sí me voy a enojar.

Para resumir; creo que hubiera sido muy difícil mejorar lo que los realizadores consiguieron con esta película, y a mí me gustó mucho. Tiene sus detalles, pero todos son entendibles y perdonables, y yo estoy más que satisfecho. Así que vayan y véanla. Varias veces.

Ahora sólo queda esperar año y medio a que salga la séptima y penúltima película de la saga.

Sugoi

Paseando por Northridge encontré una pequeña tienda que se llama Sugoi Life, dedicada (como su nombre fácilmente da a entender) a productos japoneses de importación, o relacionados en general con Japón.

Además de que es muy divertido irse a dar una vuelta, el equipo de chavos que atiende la tienda en general saben acerca de los productos que venden; incluso con cosas de gente old school como yo. Pero bueno; el punto es que encontré, por un precio relativamente decente, toda la serie de Mazinger Z, incluyendo los capítulos que siguen a la destrucción del Mazinger original y el reemplazo de Koji Kabuto como piloto por alguien que ahorita no recuerdo quién era. En cuatro DVDs; nada más por eso ya es interesante.

Los DVDs son algo extraños; diría que piratas, pero no son exactamente eso. El subtitulaje es hecho por japoneses o chinos, obviamente; los errores gramaticales son fabulosos, y en mi opinión mejoran la serie como por 124%. El intro de la serie y el final (donde ponían los créditos) sólo aparece una vez (para ahorrar espacio, obviamente), y la caja y los DVDs se ven… raros. No chafas, como suelen ser los productos piratas; sólo son extraños.

Como sea, nada más ver (rápido; no planeo ver la serie aquí) el ridículo comienzo del primer capítulo, una ola de nostalgia me inundó. Mazinger Z no tiene punto de comparación con Robotech, en el sentido de lo que significó para mí en mi niñez; pero de cualquier forma recuerdo la serie con cariño, y me muero de ganas de verla con mi hermano cuando regrese a México.

El Progreso

Dado que me están pagando casi todo en este viaje, no me he visto en la necesidad de cocinar, aunque mi habitación cuenta con cocina e incluso utensilios. Calculo que más o menos con 10 dlls. al día me alcanza para comer (muchas veces menos que eso), y por un mes no me parece un gasto muy grande.

Sin embargo, ese plan sólo contempla las comidas; generalmente no ceno, pero el desayuno sí lo prefiero tomar en mi habitación por múltiples razones. Entonces mis idas al súper han consistido básicamente en compras de leche y algún cereal de fibra, que ha sido mi desayuno desde hace ya varios años.

Cuando decidí que ese sería mi plan para manejar mis desayunos, abrí mi laptop y busqué en Google Maps el súper más cercano a mi hotel; rápidamente encontré uno a menos de dos cuadras, y a ese he ido todas las veces. Supongo que seguirá siendo el mismo al que vaya durante toda mi estadía.

El súper se llama El Progreso, y está en una placita donde se ubican varios negocios pequeños; una lavandería, un restaurante, una tienda de abarrotes. Todos los negocios tienen empleados latinoamericanos o chicanos (y de hecho creo que son mexicanos todos, excepto el restaurante que vende comida salvadoreña), y todos los clientes también parecen ser latinos. Cuando entro me saludan en español, y todas las conversaciones que he oído son en ese idioma.

Se siente muy parecido a casa.

El dinosaurio

Y tuvimos a bien a levantarnos hoy con la (previsible) novedad de que el dinosaurio priista está vivo y coleando, y que Peña Nieto probablemente ya se imagina sentado en la silla del águila.

Digo previsiblemente porque las elecciones intermedias del sexenio son un referéndum acerca de cómo está actuando el presidente; y en este caso, con un “presidente” que llegó a través de fraude electoral, que no le ha salido ninguno de sus planes, y que además es un incompetente (él y todo su equipo), era previsible que su partido perdiera legisladores, gobernadores y presidentes municipales. Que es por supuesto lo que pasó.

Claro que si la izquierda electoral mexicana, patéticamente lidereada por un PRD que ha sido asaltada su estructura burocrática por una bola de personajes mezquinos (y, para empeorar las cosas, también sumamente incompetentes), hubiera llegado unida a estas elecciones, y respaldando el proyecto de nación cuyo impulso (nos guste o no a muchos) encabeza Andrés Manuel López Obrador, yo creo que la historia sería distinta. Pero como el hubiera es el pretérito pluscuamperfecto de los pendejos, no entraré mucho a eso.

Dado eso, la incompetencia y pendejismo de este “gobierno” ilegítimo e ilegal, y la incompetencia y mezquindad de la dirigencia nacional del PRD (y varios otros lamentables personajes de la izquierda mexicana), por supuesto que era previsible el resurgimiento del PRI como la primera fuerza política nacional.

No sólo era previsible; hasta cierto punto era deseable. No porque me alegre que gane el PRI (desde que tengo uso de razón nunca he apoyado a ese partido), sino porque la dirigencia nacional del PRD que tiene secuestrado a ese partido le debe quedar bien claro que ellos no ganan elecciones, porque la izquierda en general tenemos que ponernos las pilas y dejar de pelear pendejadas para centrarnos en el proyecto de nación (salud y educación universales y gratuitas; explotación estatal e inteligente de la generación de energía; defensa de la soberanía nacional), y porque después de nueve años confirmo lo que he venido sospechando desde hace como cinco: creo que prefiero a los priistas que a los panistas. Rateros y tramposos como son, al menos no son tan incompetentes como esta bola de imbéciles que se robaron la elección hace tres años.

No veo entonces tan desastroso el triunfo del PRI estas elecciones. Cierto; la dirigencia de Beatriz Paredes es capaz de vender hasta a su abuela con tal de negociar con el panismo, pero una de las ventajas del resultado de estos comicios es que el PRI es un desmadre desde hace años; no hay una dirigencia única, no hay plan, no hay unidad entre ellos. Y sigue habiendo gente decente ahí (que de verdad al menos yo ya no encuentro en el PAN).

Y (más viendo cómo salieron las cosas) hay que ir promoviendo cosas que le quiten poder a los partidos políticos; hay que implementar pero ya la reelección de diputados y senadores; y hay que exigir cosas como el referéndum y plebiscito, y más aún: hay que tener revocación de mandato. Estoy seguro que el pobre de Calderón no tendría la más mínima oportunidad si votáramos para revocar mandato.

Dentro de todo este relajo, yo me alegro de varias cosas. En primer lugar que el llamado estupidísimo al voto nulo apenas rebasara el 6%. Eso me dice que los mexicanos en general no cayeron en esa pendejísima idea (el abstencionismo fue enorme, pero también fue dentro de lo normal para unas elecciones intermedias).

En segundo lugar, de que la izquierda (en este caso a pesar del PRD) conserve indiscutiblemente la Ciudad de México. La dirigencia local en mi Ciudad apoyó siempre al Peje (que no es apoyarlo a él, es apoyar un proyecto de nación), y creo que en gran medida por eso no le fue tan mal al PRD ahí (que por el comportamiento del partido merecía que le fuera mal). E incluso estuvo cerca de quitarle Benito Juárez y Miguel Hidalgo a los panistas.

En tercer lugar, del resultado en Iztapalapa; yo lo dije: si en algún lugar podía funcionar el plan demente del Peje, era ahí. Claro que falta que todo mundo impugne la elección (y todo mundo la impugnará), y de que Juanito cumpla su palabra (ante notario… como si eso alguna vez hubiera importado), y de que no salga quién sabe qué corte con qué excusa para seguir jugando sucio. Pero es mi impresión que Clara Brugada será la jefa delegacional en Iztapalapa, por más coraje que hagan los panistas y la asquerosa dirigencia nacional del PRD. Y, uy, yo sí les diría que aguas con meterse con la gente de Iztapalapa.

Lo que pasó en esa delegación es un enorme triunfo (político, de ingenio y además legal) del Peje… que de nuevo, no podría importarme menos que él fuera el triunfador; lo que me importa es que lo realmente central es el proyecto de nación que (de nuevo, nos guste o no) su principal impulsador es AMLO.

En último lugar, me alegro de un resultado más, y aquí sí tengo razones muy personales para alegrarme. Cuando comenzó la campaña por las jefaturas delegacionales, el candidato del PAN, Obdulio Ávila Mayo, estaba arriba en las encuestas. Claro que era una encuesta del Milenio (que siempre debe ponerse en duda), y además Obdulio llevaba seis años haciendo campaña; es difícil andar por Coyoacán y no ver alguna barda con su nombre.

Cuando me enteré de que estaba arriba, yo sí me preocupé. Hace pocos años tuve el “gusto” de conocerlo en persona, y lo único que voy a decir es que me preocupaba gravemente que ganara, y que me alegro mucho de que perdiera; especialmente porque Raúl Flores (por gris y poco carismático que sea) lo que he investigado de él me dice que es un tipo trabajador y decente. Desde que corrieron a Obdulio a gritos de un debate que trató de tener en la UNAM, y cuando me enteré que Flores iba como candidato común por el PRD, PT y Convergencia, me empecé a relajar.

Además, creo que Obdulio nunca ha ganado una elección; al menos como diputado federal, “ganó” como plurinominal. También participó en la elección general, pero ahí perdió. Por mucho.

Así que dentro de todo no veo una tragedia lo que pasó ayer. Ciertamente es un llamado de atención a la izquierda mexicana; voy a creer que cuando los gringos eligen a un presidente que sólo puede calificarse de izquierda (gringa, pero izquierda; al negro sólo le faltó acabar su discurso de inauguración con “por el bien de todos, primero los pobres”) nosotros estemos enfrascados en luchas mezquinas por posiciones de minúsculo poder. Y me parece que Chucho Ortega estaría obligado a renunciar (sobre todo porque su llegada a la dirigencia del PRD fue en contra de lo que los afiliados al partido querían, y sólo gracias a la intervención ilegal del Tribunal Electoral); más aún cuando hasta Germán Martínez ya anunció que lo hará. Es hasta por tener tantita vergüenza.

Pero para mí lo más importante es que estos resultados son la confirmación de lo que yo vengo diciendo desde hace tres años; el “gobierno” (por decirle de alguna manera) de Felipe Calderón es ilegítimo e ilegal, y la gente sencillamente no lo apoya. Porque el más de 50% de electores que no votaron me parece más que claro que no lo hicieron por apoyarlo, ¿verdad?

Muchas cosas ahora van a depender de cómo se comporte el PRI. Eso sin duda alguna me preocupa; pero que podamos olvidarnos de qué va a decir el PAN (no necesariamente que vaya a ocurrir, pero que la posibilidad exista) la verdad me alivia bastante.

Prestaciones

Estudiar un doctorado tiene múltiples ventajas. Además de que me pagan una cantidad decente de dinero (considerando que soy soltero, sin hijos, y naturalmente austero… sans algún juguetito electrónico de vez en cuando), y de que no tengo jefe, no tengo horario, no tengo código de vestimenta, a nadie le importa que use el pelo largo o que me rasure o deje la barba, y es la mayor parte del tiempo altamente gratificante, están los detalles como viajar por todos lados, conocer gente, conocer lugares, y en general pasárselo bien.

Por si eso no fuera poco, de vez en cuando se dan prestaciones que uno no esperaría; como que tus asesores externos te inviten en julio a California, con costos de viaje y estadía completamente pagados. Y que la estadía sea en un hotel, con baño con tina, aire acondicionado y televisión con cable. Lo que significa que en algunas cosas me la voy a pasar mejor que en mi propio departamento… aquí no tengo que tender mi cama ni limpiar, y además tengo televisión con cable… aunque la verdad no me queda claro eso último qué tanta ventaja sea (la televisión gringa es mejor que la mexicana, principalmente porque la mexicana debe ser de las peores en existencia, pero eso no quita que apeste también).

Hoy regresé de la universidad y de comer en un estado que sólo puedo describir así: me estaba derritiendo. Inmediatamente prendí el aire acondicionado y comencé a quitarme ropa; no tardé mucho porque no se puede usar mucha ropa aquí. Y entonces de forma espontánea llené la tina y me la pasé una hora en el baño tratando de rehidratarme por ósmosis.

Creo que voy a disfrutar este mes en Los Ángeles más que los tres que pasé aquí hace dos años.

China Olive Buffet

Cuando vine hace dos años a California, el Ronquillo y yo solíamos comer una vez a la semana en el China Olive Buffet. No es el mejor restaurante de comida china ni de lejos, pero es buffet, y eso incluye fruta y tantos rellenos de lo que sea que se pida para beber como se quieran (creo que no venden bebidas alcohólicas). Además, está a tiro de piedra de la universidad.

Desde que supe que iba a regresar tenía ganas de volver, y fui hoy después de haber ido a la universidad. Me puse una atascada que sólo se puede calificar como obscena, y pensé que iba a regresar a México hecho un cerdo. Pero entonces salí del restaurante y el espantoso calor que está haciendo aquí me golpeó como un puñetazo; creo que sólo de salir al sol bajé la mitad de lo que había consumido en el restaurante.

De cualquier forma no pienso ir diario; no creo que mi cuerpo lo aguantara.

Bullshit

Con Omar en el messenger:

Yo: Uy, tengo cable.
Yo: Van a pasar Bullshit.
Omar Pasan mucho bullshit, el punto es evitarlo.
Yo: El programa de Penn & Teller.
Omar: Ah, he oído de él, se me había olvidado como se llamaba.
Yo: Bullshit.
Omar: No, en serio se me olvidó.

MEX → LAX

Ya estoy en California, andando en bicicleta de nuevo. El vuelo fue cómo suelen ser los vuelos para mí; supongo que, dado como soy, es medio imposible que volar me de miedo. Lo que sí me da es hueva; cada vez me resulta más aburrido el tiempo que transcurre dentro de un avión.

La Ciudad de México se veía linda cuando salí de noche, eso sí.