Mi gato

Ayer fui a comer con mi mamá, y en una de esas le pregunté que cómo andaba mi gato. Me dijo que bien, que tal vez algo más apagado que de costumbre.

Cuando vi a mi gato lo cargué y lo abracé, y estuve acariciándolo un rato. Después dejé que se fuera a caminar, pero al rato regresó hacia mí, y hasta ese momento le vi bien la cara. Estaba asimétrica, con una de sus mejillas obviamente inflamada. Como los gatos tienen pelo en todos lados, luego es difícil notar cuándo tienen una parte de su cuerpo inflamada, pero yo tengo experiencia.

Lo tomé de nuevo entre mis brazos y le toqué la hinchazón con cuidado, y no tardé en descubrir la costra. Le pedí a Susi unas servilletas, y de un solo jalón le quité la costra; como esperaba, comenzó a salir la pus de una mordida que le habían dado, que era lo que causaba la inflamación. Lo que no esperaba es que la pus fuera verde.

Inicialmente sólo planeaba limpiarle la herida; pero como la pus salió de color verde decidí llevarlo con el veterinario. Además, el hoyo de la mordida era enorme (para un gato), y entre eso y que pudiera estar infectada me preocupó bastante. Y de pilón lo vacunaba contra la rabia, que ya le tocaba.

Metí a Tigger al carro y conduje a la veterinaria, donde con asombro descubrí que había dejado de existir como tal. No sé qué habrá sido de Cristina, la veterinaria de mi gato; era bastante buena, y cuidó a mis gatos en general y a Tigger en particular durante años.

Entonces lo llevé a otro veterinario cerca de casa de mi mamá, que me cayó bien porque es de la UNAM y se mostró bastante amable y parecía saber lo que hacía.

El veterinario le rasuró alrededor del hoyo de la mordida (que, repito, está enorme), y le terminó de limpiar; me dijo que yo ya le había limpiado bastante bien la herida, pero le echó agua oxigenada y la limpió a profundidad. Después le puso la vacuna contra la rabia a mi gato; debo hacer notar que el animalito nunca se quejó, ni cuando le quité la costra ni cuando le exprimí la pus ni cuando el doctor le rasuró la herida o se la limpió con agua oxigenada. Con la vacuna tampoco se quejó; Tigger siempre ha sido un gato muy tranquilo. Sólo temblaba un poco de estar en la mesa de metal frío del veterinario.

Pero entonces le puso una inyección con un antibiótico de larga duración, y me advirtió que ésa sí le iba a doler. Tigger se molestó cuando se la puso, y le siseó dos veces al veterinario, que fue el que le puso la inyección, aunque era yo el que lo sostenía. Después se calmó de nuevo.

Una cosa que siempre me ha preocupado con mi gato, es que crea que lo llevo al veterinario para torturarlo. No veo como podría entender (si tal cosa puede hacer un gato) que lo hago por su bien; desde su perspectiva el animal lo único que ve es que de repente lo subo al carro para llevarlo a un lugar donde lo tienen en una mesa de metal fría, y donde lo agarran, jalan y pican sin preguntarle si está de acuerdo o no. Espero que note, si se sentía mal de la mordida, que comenzó a sentirse mejor después de haberlo llevado.

Cuando regresamos a la casa Tigger se fue a donde sea que se va cuando está molesto, pero en la tarde yo estaba acostado en el sofá de la sala, y mi gato llegó a acostarse conmigo un rato. No parecía molesto, pero se ve muy cagado con su cachete rasurado, y un hoyo ahí que me dijo el veterinario tiene que estar drenando hasta que cicatrice.

Tigger cumple nueve años de que lo llevé a mi casa en mayo del año que viene. Es, por mucho, el gato que más nos ha durado, y el que más hemos querido. Cuando me mudé de casa de mi mamá pensé en llevármelo conmigo; y aunque sí me muero de ganas de tener un gato, lo cierto es que estoy gran parte del día fuera de mi departamento, y además no estaré ahí al inicio del año que viene.

Le pregunté al doctor que cuánto vivían los gatos, y él me dijo que en promedio 12 años. Tigger tendrá 9 dentro de poco, lo que quiere decir que es posible que no dure muchos años más. Sólo quiero que esté a gusto y contento el tiempo que le quede por vivir; todavía es un gato activo (aunque mucho menos que antes), y es capaz de correr y brincar sin muchos problemas. Pero la verdad es que prefiere dormir y comer; no necesariamente en ese orden.

Ayer después del susto de verlo supurar pus verde, estuvimos acostados él y yo viendo la tele, el gato durmiendo y ronroneando apaciblemente a mi lado. Creo que estaba contento, y me da gusto eso.

Acerca de Canek

Escribo código. Escribo prosa. Hago algo que es casi, pero no exactamente, totalmente diferente a las matemáticas.
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2 reacciones a Mi gato

  1. Princess dice:

    Entiendo que te espantaras. Mi gato (se llama Pericles) siempre ha sido grande y se peleaba mucho con otros gatos. Regresaba muy seguido golpeado e, inevitablemente, las heridas se le infectaban. Al contrario de tu gato, nunca se dejaba curar, por lo que habia que llevarlo al veterinario a que lo sedara un poco para limpiarle las heridas.

    Una vez que me tocó llevarlo estaban limpiando la banqueta con una manguera a presión y mi gato se espantó mucho con el ruido. Saltó y se fue por las azoteas vecinas. Yo tuve que pedir permiso por todos lados para buscarlo y nunca lo encontré. Tuve que ir por mi mamá para que me ayudara a buscarlo, y ahí, en una azotea, estaba el gato tomando el sol, ya sin fuerzas, el pobre.

    Ya por fin lo curaron y me lo llevé a mi casa, pero sufrí mucho por él, por lo que decidimos castrarlo. Como tenemos a su mamá con nosotros también, cuando nos vió llegar después de que lo operaron, con el gato dormido y con la lengua de fuera, se espantó y no nos quería ver, pensaba que lo habíamos matado. Lo olfateaba y parecía reprocharnos lo que le habiamos hecho, pero en sí Pericles no se enteró de nada y no se puso digno. Se ha puesto más digno cuando me voy de vacaciones y no me ve en un buen rato.

    Ahora el gato es completamente gordo (pesa como 9 kilos), pero ya no se va a buscar pelea por ahí. Ya tiene igual como nueve años conmigo, y es muy feliz comiendo y durmiendo, su madre sigue con nosotros también, sólo que la edad ya le pegó y a veces se queda dormida en lugares donde no debería y se ha vuelto muy achacosa.

    Los gato son geniales, si te ganas el amor de un gato es porque de verdad te quiere y lo mereces.

  2. Rodiel dice:

    Hola, yo tengo una gata que se llama la pitufina, es el amor de mi vida ja.j.a..(algo exajerado) pero es la gata mas preciosa y educada que existe, no sube a los muebles, asi le he enseñado, no hace pipi mas que en su arenero, avisa cuando quiere salir, y regresa solo con un silvido mío, es muy obediente, se pone muy triste cuando nos vamos de vacaciones y aunque siempre dejo a alguien a su cuidado se ponen muy flaca pero inmediatamente me ve y es un mundo de gusto corriendo y maullando por todas partes.
    A mi no me gustaban los gatos pero la Pitufina se ha ganado mi corazón, es la gatita mas noble que existe, no pelea con nadie, no esta arañada se cuida mucho, es un amor con patas.
    Tiene ahorita como 7 años y no quiero perderla, espero me dure muchisimos años.
    Ahora me gustan los gatos son geniales como dice Princes sobre todo su temperamento muy partícular.
    Saludos a todos.

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