El bastón

Mi mamá compró el Tsuru en el año 2000, y casi casi lo primero que hizo fue comprarle un bastón; sus carros anteriores habían sido robados, en algunos casos de afuera de la casa. Era un bastón de los que son en T, color amarillo.

Cuando compró su Stratus, mi madre me vendió (debo admitir que bastante barato) el Tsuru; en eso se me fue casi toda mi liquidación de Simitel. Como ahora mi mamá dejaba su Stratus en el patio de la casa, y sólo cabía un carro, yo le compré otro bastón al Tsuru; uno azul de los que se extienden nada más.

El primer bastón entonces ya tenía casi cuatro años, y seguí usando ambos bastones incluso cuando me mudé. Y siempre ha sido una costumbre mía el ponerle los dos bastones donde sea que deje el carro. Hasta ahora no me lo han robado, y ni siquiera le han dado un cristalazo; no tengo idea de cuánto (si acaso) haya que atribuirle a los bastones de dicha suerte, pero la verdad no quiero ponerme a averiguarlo.

Desde hacía unos días el bastón me daba algunas broncas para quitarlo; como que se atoraba aunque la llave giraba sin ningún problema. Yo estaba más que consciente de que el bastón estaba bastante viejo; incluso le faltaba un trozo de cuando una ex novia, en un ataque de furia histérica, lo azotó contra el suelo.

Pero hoy en la noche cuando traté de quitarlo, de plano ya no se dejó. La llave giraba sin ningún problema, pero el bastón se comportaba como si siguiera cerrado. Estuve meneándole durante varios minutos, hasta que decidí que sencillamente había dejado de funcionar.

Alguien normal habría ido por un cerrajero; pero yo (para bien o para mal) no soy alguien normal, así que regresé al ICN y le pedí a Enrique unas pinzas. Y procedí a romper el bastón trocito por trocito, continuando el daño que aquella ex-novia había comenzado.

Así fue como quedó:

El bastón

El bastón

Me llevó unos quince minutos irlo rompiendo poco a poco, y lo primero que hice (después de regresarle sus pinzas a Enrique) fue ir a comprar uno exactamente igual. Sólo que de color rojo.

Como les digo, no sé qué tanto atribuirle a los bastones por el hecho de que no se hayan robado mi carro.

Pero la verdad, no quiero averiguarlo.

Acerca de Canek

Escribo código. Escribo prosa. Hago algo que es casi, pero no exactamente, totalmente diferente a las matemáticas.
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