Caricaturas

Cuando estoy en la compañía de adultos educados, con cierto nivel cultural y con gustos similares a los míos, suelo decir, con un aire de desinteresada elegancia, que de vez en cuando disfruto ver uno que otro animé.

Esa es la manera en la que, según yo, lidio con dignidad con el hecho de que veo caricaturas a mis 37 años.

Durante casi todo mi posgrado dejé de ver animé, no estoy seguro de por qué exactamente. Excepto, por supuesto, de las dos temporadas y la película de Haruhi Suzumiya, que fueron extraordinarias, excepto un poco el altamente arriesgado experimento de crear ocho capítulos con casi exactamente la misma historia, en el infame arco llamado (apropiadamente) ocho sin fin.

Como sea, eso fue casi todo lo que vi de animé durante mi posgrado, hasta que me quedé homeless y lidié con eso (en parte) viendo un montón de animé. Pero un montón; después le bajé y ahorita suelo estar viendo dos o tres series en paralelo.

Lo que me motivó a escribir esta entrada (y más adelante comenzar a hacer reseñas de las series de animé que he visto que más me han gustado), es el hecho de que me enteré hace unos días de que Haruhi volverá en abril a relatarnos sus delirantes aventuras. No me había dado cuenta de cuánto me importaba esto, hasta que vi la noticia y no pude evitar dar un gritito maricón de emoción.

Algo así como “¡yai!“.

Así que este año comenzaré a hacer reseñas (espero no muy elaboradas) de las series de animé que he visto, y de por qué me parece que son chidas o no.

Selma

Ayer fui a ver Selma, porque ya no alcancé lugares en ninguna otra película que quería ver.

Se aplican las de siempre.

Selma

Selma

Para los que no lo sepan, Selma relata la historia de cómo Martin Luther King Jr. y sus colaboradores organizaron la marcha de Selma a Montgomery en Alabama para exigir el derecho de los negros a registrarse para votar, los antecedentes de la misma, y las consecuencias de dicha movilización.

La película es fabulosa; las actuaciones de todos los negros (y varios de los blancos) son espectaculares; la ambientación en los sesentas es fenomenal; la dirección (de una mujer negra; no hay muchas de esas en Jólivud, me parece) es impecable; y el guión es extraordinario, y en lo general bastante cercano a la realidad de lo que ocurrió, por lo que he leído (excepto la relación entre MLK y el presidente gringo LBJ).

No tengo realmente nada qué criticarle a la película; contrario a la película “inspiradora” de negros gringos del año pasado (The Butler), Selma no es cursi, predecible o barata. Todo lo contrario: me parece que realmente refleja muy bien las vicisitudes, valor y determinación del movimiento por los derechos civiles que tuvieron que dar los negros gringos, apoyados por varios contingentes de blancos avanzados (o al menos humanamente decentes) en ese país (principalmente eclesiásticos, por cierto).

Varias cosas que la película relata me parece que no se pueden dejar de mencionar en el contexto de la descomposición política que tenemos en México.

  • El movimiento lidereado por MLK siempre fue (contrario al de Malcolm X, por ejemplo) pacífico. Esto no quiere decir pasivo.
  • Al ser pacífico este movimiento, la única vía posible para avanzar, era la electoral (por eso la importancia de registrar negros para votar). Después de la tragedia de los 43 estudiantes asesinados el año pasado (que el gobierno federal le urge que lo “superemos”), comienzan a surgir de nuevo voces llamando a no votar; esto no nos va a llevar a ningún lado. Por enturbiados, manipulados y falibles que sean nuestros procesos electorales, o salimos a través de ellos (limpiándolos, protegiéndolos y mejorándolos), o no salimos. Y por supuesto siempre ha existido una corriente de la “izquierda” mexicana que dice que las elecciones son un engaño y que sólo la “revolución” cambiará las cosas; esto es claramente un pretexto para nunca realmente hacer nada significativo.
  • La película relata (y lo que he leído parece concordar), que MLK abortó el segundo intento de la marcha a Montgomery porque temió que resultara en un nuevo baño de sangre. Y no pude menos que recordar que, en el 2006, el Peje actuó de una manera similar durante las grandes manifestaciones post-electorales que hubieron aquí en la Ciudad. Por supuesto, no estoy comparando al pendejo del Peje con MLK; pero dentro de todas sus fallas y limitaciones, el hecho de que haya podido evitar que hubiera un enfrentamiento directo (que muchos clamaban porque se diera), es algo realmente laudable. Y lo hizo por el mismo punto de arriba: o salimos por la vía electoral, o no salimos.
  • En algún momento en la película, MLK dice que hay que maniobrar políticamente (a nivel de crear legislación) más allá de las marchas o mítines. Y esto es algo que muchos en la izquierda mexicana nunca han terminado de entender: marchas, mítines y plantones sólo pueden funcionar hasta cierto punto. Se quedan en esa dinámica y nunca se les ocurre intentar otras cosas.

Por último, la historia de la película explica mucho los conflictos raciales que siempre han plagado a los Estados Unidos (con varios ejemplos de violencia policiaca contra negros en particular y minorías en general el año pasado), y por qué les cuesta tanto superarlos. En algún momento en gringolandia era legal ser dueño de otro ser humano (negro, por supuesto). En algún momento era legal que un establecimiento se negara a darle servicio a ciertas personas por su raza. En algún momento era legal evitar que los negros se registraran a votar, imponiéndoles impuestos y condiciones imposibles de cumplir para poder hacerlo. Y aunque ya no lo sea, el sistema político y social que permitió que lo fuera sigue vivo hasta el presente. Disminuido y debilitado; pero no completamente derrotado.

En México nunca tuvimos ese problema. Por supuesto hay un chingo de racismo en el país, pero nunca ha sido institucional. Y obviamente no estoy diciendo que en México esté todo poca madre; todo lo contrario: estamos de la chingada, y objetivamente peor que los Estados Unidos en casi todos los aspectos que importan. Pero en particular en el del racismo, México siempre ha sido mucho más avanzado.

Vayan a ver la película. Es extraordinaria como una obra cinematográfica, pero además de eso el mensaje y la historia detrás de ella hacen que sea realmente muy disfrutable.

El Destino de Júpiter

Ayer fui a ver Jupiter Ascending. Se aplican las advertencias de spoilers de siempre.

Jupiter Ascending

Jupiter Ascending

Jupiter Ascending fue realizada por los hermanos Wachowski, los de la triología de Matrix. Casualmente, no había visto nada que hubieran hecho antes o después; mi único marco de referencia para su trabajo era la trilogía de Neo.

Y a mí me encanta todo el universo de Matrix; no sólo las películas, sino también Animatrix, cómics, y demás medios asociados. Sé que hay gente que no les gustaron las secuelas a The Matrix; pero tiendo a ignorar sus comentarios al igual que hago con la gente que trata de insistir, sin ningún tipo de sustento, que las precuelas de las Guerras de las Galaxias son substancialmente peores que la triología original.

En ese sentido yo soy, me parece, bastante honesto: todas esas películas son igual de malas, y a mí todas me encantan. Y entiendo que hay gente que le da un peso especial a que algo sea “innovador”; a mí en lo general me vale madre. Yo, siguiendo la sabia filosofía de Cyndi Lauper, sólo quiero divertirme.

Como sea; Jupiter Ascending es la nueva película de los Wachowski. Y es bastante mala.

No hay realmente mucho margen de error al hacer esa calificación; Jupiter Ascending es, en lo general, bastante mala. La historia apenas hace sentido; los diálogos son en varias partes atroces; la ciencia (en una película, técnicamente, de ciencia ficción) brilla por su ausencia; las actuaciones son (siendo generosos) mediocres; y es, en gran medida, cursi, predecible y barata.

Y, por supuesto, a mí me encantó.

La premisa de la historia (que la Tierra, junto con incontables mundos en el universo) son “granjas” que se “cosechan” cuando su población llega a un cénit genético, para que los ricos y famosos puedan hacer jugo rejuvenecedor con su población, es tan estúpida que dan ganas de llorar. Pero creo que tal vez se hubiera pudido explicar mejor si la película lo hubiera permitido; espero que las versiones extendidas en Blu-ray así lo demuestren. Los diálogos sí son atroces; pero también dan pie a un montón de momentos que, aunque increíblemente ridículos, son genuinamente divertidos (“I love dogs!”). La ciencia creo que se puede justificar en algún momento con más exposición (de nuevo, espero las versiones extendidas en Blu-ray que obviamente compraré), en particular el desconcertante hecho de que todos los seres en el universo hablan inglés. Las actuaciones creo que sí son mediocres; pero (siendo positivamente honestos) esto es lo común en las películas de ciencia ficción y fantasía… y Eddie Redmayne sobreactuando melodramáticamente como Balem Abrasax es deliciosamente gratificante.

Y por último, sí, la película es cursi, predecible y barata, pero pues termina siendo una historia romántica entre una heredera de la realeza (de donde vengo les decimos “princesas”), y un mercenario de mala muerte que le es fiel como un perro. Literalmente.

Yo sencillamente no me puedo quejar mucho de eso.

En lo positivo tiene efectos especiales espectaculares (como todas las películas de los últimos diez años); los escenarios y vestuarios son increíbles; hay una escena (completamente gratuita e innecesaria, pero fabulosa) que hace homenaje a Brazil; la heroína y el héroe son guapos y simpáticos; y Sean Bean tiene el buen gusto de no morir, para variar.

Así que vayan a verla y diviértanse; vale la pena verla en el cine.

Sólo no esperen una buena película.

Los juegos musicales

(Esta entrada es la novena parte de una serie que cubre un proyecto personal que realicé en el verano de 2014; pueden ver todas las partes aquí).

Hace seis meses dejé colgando mi serie acerca de mi proyecto del verano de 2014. Planeo terminarla, porque ya me falta muy poco qué contar de ella.

Como había estado relatando, utilizando un Teensy++ 2.0 y un CP2102, pude programar un circuito que me permitía emular un controlador de PS3 (y, en general, cualquier dispositivo USB HID), incluyendo las guitarras y baterías de los juegos musicales como Rock Band y Guitar Hero.

Después comencé a relatar mi historia de cómo empecé a coleccionar los trofeos de todos mis juegos, y que rápidamente llegué a la conclusión de que podía obtenerlos todos… excepto por los juegos musicales.

No me malentiendan; juego Rock Band razonablemente bien en la modalidad difícil, y si no me equivoco debo de pasar el 80% de las canciones en modo experto (es posible que más). Con mucha práctica, podría pasar el 100% de las canciones; con muchísima más práctica podría sacar casi todos los trofeos en Rock Band 2, The Beatles: Rock Band, y Guitar Hero Metallica.

Sólo no quiero estar practicando 16 horas al día durante meses para lograrlo. Además de que están los trofeos en equipo y similares, donde no importa qué tan bueno sea yo, en varios se necesita una banda de 4 personas tocando en modo experto.

Traté de sacar los trofeos yo solo, y la consecuencia fue que durante dos años no saqué trofeos de Rock Band 2 ni de Guitar Hero Metallica. Y podría haber sacado de The Beatles: Rock Band, pero consideraba que era suficiente estar practicando Panic Attack en bajo y Enter Sandman en guitarra como para echarme más al hombro.

Durante dos años, si toqué mi guitarra de plástico (que, siendo honesto no fueron tantas veces), fue para prácticar esas dos rolas. Y estuve cerca de sacar los trofeos; la primera sólo tenía que sobrevivir (pero nunca pude sobrevivir la parte entre el “odd rift” y el “organ solo 2″), y la segunda tenía que alcanzar cierta puntuación (me quedaba corto por unos cuantos miles de puntos, porque perdía mi combo en el solo).

Si no tuviera nada qué hacer durante varios meses (unos seis, digamos), y nada más me dedicara a practicar, a lo mejor podría hacerlo. Pero nunca tengo nada qué hacer; siempre tengo que buscar casa porque me quedé homeless, o escribir una tesis, o preparar clase, o doctorarme, o ir a Guadalajara porque decidí conseguir novia en provincia, o preparar una clase, o hacer algo de mi otro trabajo, o qué sé yo.

E incluso si no tuviera nada qué hacer, me interesan más cosas que practicar rolas de Rock Band y Guitar Hero Metallica. Hay películas y series que ver, novelas y cómics que leer, restaurantes a los que hay que ir a probar la comida. Juego videojuegos para pasármela bien; no como segundo tercer trabajo.

(Debo hacer la aclaración de que, en algunos juegos, podría considerarse que tengo que trabajar para conseguir los trofeos; pero en general esto lo disfruto, y además de hecho puedo ver que me estoy acercando a obtener esos trofeos).

Así que decidí utilizar mi habilidad como programador y mis conocimientos técnicos para escribir un robot que tocara las rolas más difíciles por mí. En el caso de The Beatles: Rock Band, de hecho perfectamente (hay detales técnicos por los cuales no es trivial hacerlo perfecto para todas las rolas de los juegos).

En el caso de los juegos de Rock Band esto fue muy fácil porque toda la información de las notas está en archivos MIDI. En el caso de Guitar Hero, el formato es distinto (QB, le dicen), pero la idea es la misma. Me llevó algunas semanas estar cazando con una lanza la documentación en la red para averiguar cómo descifrar los formatos, y unos días más escribir una serie de programas (la mayor parte de ellos en Vala) que me permitían tocar las rolas casi automáticamente (tengo que iniciarlo manualmente; pero en el próximo verano espero poder programar el robot que haga todo solito).

Con esto pude conseguir los platinos de Rock Band 2 y The Beatles: Rock Band. Guitar Hero Metallica fue más difícil, porque nunca pude hacer que mi circuito programado emulara la fuerza con que uno golpea los tambores de la batería; alguna parte del protocolo nunca pude descifrarla, y cuando empecé a ganar bien me harté y sencillamente compré una batería para Guitar Hero World Tour y obtuve el único trofeo que me faltaba (irónicamente, uno de los más sencillos de obtener: pasar todos los tutoriales de los cuatro instrumentos).

Ahora tengo estos tres trofeos de platino, y en algún momento mi porcentaje de trofeos llegó a estar en 99.13%. Ahorita está en 97.26%, porque comencé Zone of the Enders: The 2nd Runner, y aunque está divertido y fácil he estado demasiado ocupado como para poder terminarlo, pero ahora que sí voy a llegar a 100% en algún momento de mi vida. Sólo no tengo mucha prisa en hacerlo.

El aspecto técnico del proyecto se me hizo fabuloso, y de alguna manera mucho más divertido que de hecho jugar en mi PlayStation 3. Estar diseñando los algoritmos y estudiando las secuencias de bytes que tenía que estar leyendo y escribiendo para poder lograr lo que quería fue satisfactorio por sí mismo, incluso descontando los trofeos. Espero en verano regresar al proyecto y poder mejorarlo (y hacerlo funcionar con otros juegos musicales, obviamente).

El aspecto ético del asunto también me parece interesante, y es acerca de lo que escribiré cuando termine esta serie en su décima entrada, como lo había planeado originalmente.

Harry Potter y las casi veinte horas de películas

Como comentaba hace unas semanas, releí las siete novelas de Harry Potter porque sentí que era hora de hacerlo. Habiendo terminado, hice lo único que tenía sentido en ese contexto: compré la caja con todas las ocho películas de Harry Potter en Blu-ray (y 31 discos en total con casi 40 horas de material adicional), y las volví a ver, en orden.

Pequeño detalle: las películas de Harry Potter comenzaron en 2001, y mi blog empezó en 2005. Por lo tanto, en mi blog nunca reseñé las primeras tres películas, comenzando con Harry Potter and the Goblet of Fire en noviembre de 2005.

Las películas 7a y 7b no las había vuelto a ver después de haberlas visto en el cine, y nunca había visto las versiones extendidas. Más aún, para el momento en que salieron las últimas cuatro películas (5, 6, 7a y 7b), la serie de novelas ya había terminado, y yo me encontraba cerca a estar completamente harto del mago adolescente. Para terminar, la última película la terminé viendo en Toronto, a mediados de un viaje alrededor del mundo que me tenía ligeramente agotado, y entonces creo que todo esto se juntó para que no disfrutara como debía las últimas tres películas de la saga, especialmente la 7b.

Voy a mencionar las ocho películas, pero realmente me centraré en las últimas tres, porque me encantaron.

Harry Potter and the Philosopher’s Stone

Harry Potter and the Philosopher's Stone

Harry Potter and the Philosopher’s Stone

Voy a ser conciso: esta película es una mierda.

Harry Potter and the Chambers of Secrets

Harry Potter and the Chambers of Secrets

Harry Potter and the Chambers of Secrets

Voy a ser conciso de nuevo: esta película también es una mierda.

Déjenme elaborar. Columbus se fue por el camino fácil (o le dio hueva) en las primeras dos películas, y trató de adaptarlas a pie juntillas. El resultado son dos películas larguísimas y todavía más aburridas. Es una tortura verlas hoy en día; incluso la ternura que genera el trío siendo tan jóvenes es incapaz de superar el hecho de que las películas son leeeeeeentas como Lento Rodríguez, y pesadas como los pasteles de Hagrid.

Según mis cuentas, esta última vez que las vi fue la tercera cada una, y de verdad no planeo volver a hacerlo nunca más. Lo sentí casi como una tortura, y lo hice únicamente porque de verdad quería volver a verlas todas.

Y me parece un desperdicio, porque justamente las primeras dos novelas son las más ligeras (en todos los sentidos) de la serie.

Y para acabar, bueno, sí, exagero; no son una mierda, pero sí son (y por mucho) las peores de las ocho películas.

Harry Potter and the Prisoner of Azkaban

Harry Potter and the Prisoner of Azkaban

Harry Potter and the Prisoner of Azkaban

El salto cualitativo de la segunda a la tercera película es tal, que de verdad casi quita el aliento. Cuarón se lució por mucho con la tercera parte de la saga, y me parece, aunque ciertamente es discutible, que es la mejor dirigida de las ocho.

Por supuesto, esto se consigue a cambio de que la historia comience a dejar de tener sentido en el universo cinematográfico, pero me parece un precio bajo. Después de esta película, varios críticos empezaron a quejarse de que las películas tenían cada vez menos sentido para la gente que no había leído las novelas.

Pues que las lean, digo yo.

Harry Potter and the Goblet of Fire

Harry Potter and the Goblet of Fire

Harry Potter and the Goblet of Fire

Esta película tuvo la desgracia de que le tocó adaptar una de las tramas más enredadas de todas las novelas; pero mientras que Cuarón se las ingenió para adaptar todo el desmadre del timeturner de manera espectacular, Newell se le hizo bolas el engrudo y modificó un montón de cosas para hacer la historia más sencilla. Además, no queriendo hacer películas de tres horas, decidió picarle en las costillas a todos los actores todo el tiempo para que dijeran sus líneas más rápido, lo que terminó por darle a la película un aire como de alguien que está a punto de perder su avión.

De todas maneras está bien; mucho mejor que las primeras dos, pero me parece que no a la altura de la tercera.

Harry Potter and the Order of the Phoenix

Harry Potter and the Order of the Phoenix

Harry Potter and the Order of the Phoenix

La quinta película tiene la ventaja de que la historia de la novela en la que se basa es la más cinematográfica de todas, me parece. Las nuevas caras en el elenco son además extraordinarias, y las partes de acción no le tienen nada qué pedir a la novela. Especialmente el duelo entre Dumbledore y Voldemort; la única vez que en las películas se muestra un duelo entre dos magos extraordinarios (porque pinche Harry se la pasaba gritando siempre expelliarmus!)

No sé de la tercera y la quinta cuál sea mejor, sinceramente. Yo en lo personal creo que prefiero la tercera, pero me parece que objetivamente en calidad ahí se van las dos. Lo que sí es que me parece que, sin duda, la quinta es mejor que la cuarta, y que Yates se ganó justamente el derecho de dirigir las siguientes tres películas de la saga.

Harry Potter and the Half-Blood Prince

Harry Potter and the Half-Blood Prince

Harry Potter and the Half-Blood Prince

La primera vez que vi esta película, la verdad no me gustó tanto. No sé qué tanto haya tenido que ver que la última novela estuviera a punto de salir a la venta, o que yo hubiera disfrutado tanto la sexta novela que tenía esperanzas muy altas para la película; el punto es que salí ligeramente decepcionado.

Esta vez que volví a verla, mi reacción fue completamente al revés: me encantó. Estaba botado de la risa, y creo que de las ocho películas, es la más divertida por mucho, además de que (siguiendo el hilo de la novela), es básicamente dos sólidas horas de romance adolescente, lo cual por supuesto a mí me encanta.

De hecho, hay varias cosas que pusieron en la película que no estaban en la novela, y que me parece la mejoran, como el diálogo entre Lavender y Hermione cuando Ron está en el hospital:

Lavender: “What is she doing here?”
Hermione: “I might ask you the same question!”
Lavender: “I happen to be his girlfriend!”
Hermione: “Well, I happen to be his… friend.”

Me encantó la sexta película. Hasta cierto punto, y contrario a las novelas, creo que la sexta es la que más me gusta de las ocho. No es la mejor (7a y 7b le ganan, me parece), pero es mi preferida por todo el romance adolescente, toda la comedia, por la versión reducida de las sesiones de Dumbledore con Harry, y por Alan Rickman-Snape matando al viejo director.

Creo que ésta y la tercera parte de la saga cinematográfica son las únicas que vería nada más de puro antojo.

Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 1, Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2

Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 1

Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 1

Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2

Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2

Estas dos películas hay que verlas una detrás de la otra. Y en las versiones extendidas.

Creo que 7a y 7b son el final merecido que tiene la serie, y me gustó cómo Yates resolvió ciertas cosas que habían metido a la consistencia de las películas en broncas. En particular, que Harry “sienta” a los Horcruxes me pareció una idea elegante para no tener que lidiar con toda la labor detectivesca de Dumbledores y las memorias que andaba recolectando.

Eso, y Ron corriendo detrás de Goyle gritando “That’s my girlfriend, you numpties!”, y Hermione mirándolo con una ternura tal que dan casi ganas de llorar.

Son las mejores películas también, con todos sus defectos (como Harry agarrando a Voldemort y lanzándose de una ventana), y en las versiones extendidas tienen mucho más sentido que las versiones que se pusieron en los cines. Como con la trilogía del Señor de los Anillos, los realizadores (y los actores mismos) le echaron unas ganas especiales a la última entrega, y se nota en el producto final.

Las películas han envejecido bien, aunque hay que considerar que no tiene tanto tiempo que salieron. Pero creo que lo que de alguna manera hace más memorable a esta serie cinematográfica, es ir viendo crecer al trío de amigos (y varios de sus compañeritos) de literalmente niños, a jovenes adultos. Aunque la historia de las novelas transcurre en siete años (menos el primer capítulo, epílogos, viajes mentales y cosas así), en el mundo real transcurrió en diez años, lo que causó que todos tuvieran poco más de veinte años al término de las películas.

Por eso elegí imágenes del trío de cada una de las películas para esta entrada. Creo que nada más verlos crecer a través de las películas hace que valga la pena verlas.

Aunque me sigo negando a volver a ver las primeras dos.

Y ya para terminar (y sé que lo he dicho demasiadas veces), yo sigo esperando que adapten la serie a un animé. Espero que algún día ocurra, porque no planeo volver a leer las novelas ni ver las películas próximamente.

Aunque no me engaño; probablemente vuelva a leer las novelas en dos o tres años.

Diez, y contando

Una de las ventajas de tener dos trabajos es que no me aburro, y cuando tengo tiempo libre (no muy seguido), tengo suficiente dinero para hacer casi lo que se me dé la regalada gana.

La principal desventaja es que tengo dos trabajos. All work and no play makes Canek a dull boy.

Como sea, empezamos semestre en la Facultad de Ciencias, y se me vino encima un montón de cosas qué hacer, que se apilaron con el otro montón de cosas que ya tenía para hacer. Lo menciono únicamente porque se me fue que ayer (casi antier) fue 26 de enero.

El 26 de enero de 2005 comencé a escribir en este blog, lo que quiere decir que acaba de cumplir diez años en existencia.

Diez años es, poniéndolo en términos científicos, un chingo de tiempo; es más de la cuarta parte de mi vida, es más del tiempo que me pasé en mi posgrado (y de hecho que el que me pasé en cualquier etapa educativa de mi vida), y es suficiente como para que un niño que haya vivido ese número de años ya le den como que ganas de llorar cuando ve a una mujer desnuda.

Aunque lo abandono a ratos, mi blog ha sido parte fundamental de mi vida en estos diez años, y me atrevería a decir que entonces ha estado conmigo toda mi vida adulta. Porque los hombres no dejamos de ser adolescentes a los 18 años… ni a los 27… y a veces nunca.

Mi punto es; llevo diez años con el blog, y sinceramente espero seguir escribiendo en él durante mucho tiempo más. Lo comencé cuando creí que me iría a Canadá a estudiar el doctorado, y lo seguí después en gran medida porque justo no me fui a Canadá a estudiar el doctorado. He relatado en él casi todos los trabajos que he tenido, todas las relaciones románticas serias en que he estado involucrado, muchas de la bola de pendejadas que me cruzan por la cabeza (si bien no todas), y la mayor parte de los acontecimientos interesantes que me han ocurrido. Y, por supuesto, he platicado aquí de todas las películas que he ido a ver al cine en los últimos diez años.

Ya sé que lo digo constantemente, pero espero escribir regularmente en él más seguido, y seguir relatando las chocoaventuras que me ocurren. Así que esta entrada va por los diez años que llevo escribiendo (irregularmente) en mi blog, y que sale con un día de retraso, porque pues así soy yo.

Snip, snip

(Tuve dos semanas ocupadas entre calificar mis cursos del semestre pasado y mi chamba, por eso no había escrito).

A finales de 2013, que tenía trabajo, me compré un Sony Xperia SP para reemplazar mi avejentado (por no decir madreado) Sony Ericsson Xperia Play, que fue mi primer teléfono celular inteligente.

Mi Xperia SP me gustaba bastante… lo que hizo muy triste que me lo robaran menos de un mes después en Nuevo Vallarta en noviembre de ese año. Me tuve que regresar a mi Xperia Play mientras resolvía cómo conseguir un nuevo celular, porque Telcel hizo absurdamente difícil que comprar un teléfono con ellos: como tenía plan, no me lo podían vender a precio barato… lo cual entiendo; pero tampoco me podían vender el teléfono solo, tenía que comprar un teléfono con plan Amigo, y luego aparte comprar la tarjeta SIM que me habían robado.

Los mandé mucho a la chingada; hice que me dieran mi SIM, que metí en mi viejo Xperia Play, y me puse a buscar teléfonos en MercadoLibre.

Al final compré un Xperia M (sí, me gustan los Xperia), que me salió muy barato, y el cual fue un placer usar, especialmente cuando fui a Chicago y a Boston en el 2014, porque le pude poner un SIM T·Mobile al mismo tiempo que seguía usando mi SIM Telcel. Más o menos entonces decidí que jamás le iba a volver a comprar un celular a Telcel, y de hecho sigo pensando seriamente cambiarme de servidor de telefonía.

Como sea; mi Xperia M me sirvió bien todo el 2014, pero ya últimamente me estaba hartando un poco. Lo sentía lento, se le desconectaba el GPS bastante seguido, y además había aplicaciones que sencillamente no corrían muy bien en el ciertamente lento procesador. Así que, como estoy ganando bien, decidí por primera vez en mi vida comprar un celular de última generación, aunque saliera caro.

Y sí salió muy caro; podría haberme comprado un PlayStation 4 con mucho menos. Sin embargo, estoy muy contento: me compré (sorprendentemente) el Sony Xperia Z3.

Sony Xperia Z3

Sony Xperia Z3

Me había resistido a comprar un celular “grande” porque sentía que eran, bueno, grandes. Sin embargo después de literalmente un par de días de estarlo usando puedo reportar que no me molesta en lo más mínimo el tamaño, y que obviamente hace muy fácil un montón de cosas, en particular leer y teclear en él. No lo he aventado en una pecera, que al parecer es lo que hacen todos los nuevos dueños de un Xperia Z3, pero me gusta la idea de poder usarlo en la lluvia sin tener que preocuparme que le pase nada. Y el procesador es maravillosamente rápido; todo jala de volada.

También creo que por fin jubilaré mi camára digital, y procederé a usar únicamente la del teléfono; es de 20 megapixeles, entonces creo que ya es hora.

El punto de esta entrada, sin embargo, no es comentar las bondades de mi nuevo celular; es contar la historia del SIM dentro de él.

Como comentaba arriba, cuando mandé a la chingada a Telcel les pedí un SIM que fue el que puse en mi viejo Xperia Play mientras compraba mi Xperia M. Ese era un SIM “normal”, de 2.5 × 1.5 centímetros; pongo “normal” entre comillas porque técnicamente esos son los mini SIM: los full size SIM salieron hace más de veinte años y eran más o menos de 8.56 × 5.39 centímetros, más o menos del tamaño de una tarjeta del Metrobús.

Mi Xperia M en cambio acepta únicamente tarjetas micro SIM, que son de 1.5 × 1.2 centímetros; y mi Xperia Z3 por supuesto sólo acepta tarjetas nano SIM, que son de 1.23 × 0.88 centímetros. Aquí hay una imagen para que comparen.

Tarjetas SIM

Tarjetas SIM

Por supuesto, yo no he vuelto a poner un pie en un centro de servicio Telcel desde que los mandé a la chingada en 2013; el SIM que tiene mi Xperia Z3 es el mismo que el que tenía mi Xperia M que es el mismo que el que tenía mi Xperia Play. Para que cupiera en cada uno sencillamente hice uso de una tecnología avanzadísima.

Tijeras

Tijeras

Resulta que hay un montón de lugares en la red donde uno puede bajar un PDF con las guías necesarias para rebanar un tarjeta SIM inconvenientemente grande. La primera vez que lo hice no me causó ningún tipo de angustia, dado que era obvio que estaba cortando únicamente el plástico que rodea al chip de la tarjeta; pero esta vez tuve que cortar parte del chip. Pueden ver en la imagen de las tarjetas SIM que la nano tiene un poquito menos de metal que las otras dos.

Sin embargo no hubo ningún problema, y mi teléfono funciona perfecto. Sólo espero no tener que cortar el SIM todavía más en el futuro.

Y además, me duele el dedo

Hacía tres meses que, para motivos prácticos, no había jugado en mi PlayStation 3.

Había agarrado mi guitarra de plástico un par de veces, y aproveché mi reciente comodidad económica para conseguir equipo (literalmente, hardware) que necesitaba para un par de trofeos; pero realmente no había jugado en tres meses. Jugar aplastarme-un-fin-de-semana jugar.

Las razones son varias, pero un factor importante fue que tuve una racha de trabajo súper intensa, como no había tenido en años (y sumamente satisfactoria, por cierto). Otra razón es que estoy de mamón porque gracias al hack en el que trabajé en verano, había llegado al 99.10% de mis trofeos, quedando únicamente 20 por ganarme.

Claro que 18 son de Gran Turismo 5 y cada vez se ponen más perros, así que no esperaba realmente llegar al 100.0% el año pasado, pero sí quería quedarme con un único juego sin 100% de trofeos (los otros 2 trofeos son de Uncharted 2: Among Thieves, y para obtenerlos necesito jugar en línea con otros seres humanos, cosa que por supuesto detesto).

Como sea, principalmente por esas dos razones no había tocado mi querida consola, pero este fin de semana decidí que ya era hora. Había acabado mi trabajo el 31 de diciembre, y también de calificar uno de mis cursos; me falta otro, pero tengo toda la próxima semana para hacerlo. Así que me puse a ver qué juego jugaría; resulta que tengo 23 discos sin jugar… varios de ellos de hecho todavía con su envoltura de celofán. Y al menos tres de esos discos son colecciones, así que tengo más de 25 juegos que he comprado en los últimos años y que ni siquiera he metido en mi consola.

Estaba revisando cuál de todos los juegos disponibles jugaría, y vi entre ellos a God of War: Chains of Olympus. Cuando acabé God of War III en enero de 2012, estaba ligeramente hasta la madre de Kratos. Tanto es así que tuvieron que pasar casi tres años para que volviera a jugar uno de sus juegos; hace unas semanas fui con Juan a un Game Planet, y vi que estaba barata la colección God of War: Origins Collection, que además de Chains of Olympus incluye Ghost of Sparta, y como tengo dinero lo compré, pensando que probablemente ya era hora de que volviera a visitar al espartano demente.

Así que abrí la envoltura de celofán, metí el juego en mi consola, y me aplasté ayer en la noche a jugar. Hoy hace poco más de una hora lo había terminado dos veces, había completado el reto de Hades, y había obtenido el trofeo de platino del juego, lo que me dio otro 100% en mi colección de trofeos, lo que de hecho me dejó con 99.13% de compleción.

Fue como volver a ver a un viejo amigo. Uno que destripa mostros y asesina gente inocente de la peor manera posible, pero viejo amigo al fin y al cabo. Hacía mucho que no me divertía tanto jugando sin realmente pensar en nada más durante casi 24 horas seguidas (excepto una pausa para dormir, obviamente).

Hablaré del juego propiamente después; me parece que es hora de que reanude las reseñas de los juegos donde he obtenido el platino. Hoy sólo quería escribir que me divertí como enano jugando en mi PlayStation 3. Y que además, me duele mi dedo.

Corazones de Acero

Estrené el año cinematográficamente con Fury.

Se aplican ya saben.

Fury

Fury

La historia trata de un tanque gringo destrozando cosas y personas en Alemania, hacia el final de la segunda guerra en 1944, a partir de que reemplazan a un miembro de la tripulación de cinco con un soldadito verde que no sabe nada de tanques.

Al final el tanque queda atorado y solo en un cruce de caminos que deben defender “a toda costa”, y todos los gringos menos el soldadito verde que no sabía nada de tanques se mueren, no sin antes matar a cientos de nazis (literalmente, miembros de la SS).

Lo patéticamente pobre de la historia queda al descubierto cuando realmente no hay mucho más que decir acerca de la misma. Hay un par de episodios más; cómo llega el soldadito verde que no sabe nada de tanques, y cómo lo desvirga una alemana extraordinariamente bonita. Esas partes son lentísimas y aburridísimas, incluso con la alemana extraordinariamente bonita.

En su defensa, el chiste de la película no es la historia; es la pornografía de la violencia que contiene. Caras quedan embarradas en un tanque; apéndices humanos salen volando por todas partes; cabezas explotan; un tanque destripa soldados dentro de una trinchera. Sería admirable, si no fuera por la desconcertante sensación de que la película se regodea en mostrarnos cosas aparentemente sólo por el sadista placer de ver qué salvajada puede superar a la anterior.

El director David Ayer es bueno en el aspecto técnico, pero no en mucho más. Saving Private Ryan es igual o más realista que esta película, pero Steven Spilberg tiene el buen gusto de darle un tono trágico a la violencia del desembarco en Normandía; Ayer da la apariencia de que se estaba masturbando con cada escena de sesos siendo embarrados en paredes.

Brad Pitt está bien, dado que de nuevo interpreta a Brad Pitt interpretando a un soldado gringo con acento del medio oeste. El fantástico mexicanogringo Michael Peña es fantástico interpretando a un mexicanogringo, que por supuesto es el que maneja el tanque. Logan Lerman interpreta a un joven virgen, que como todo mundo sabe es terriblemente difícil porque ningún hombre jamás fue un joven virgen. Sorprendentemente, la actuación que más me gustó fue la de Shia LaBeouf, por fin actuando de manera distinta a como siempre actúa.

Estoy siendo un poco injusto con la película; está entretenida, y a mí siempre me ha divertido la violencia. El problema es que me divierte justo cuando los realizadores estaban también divirtiéndose filmándola (como en Kick-Ass, por ejemplo). Aquí se la toman no sólo en serio; hay un no tan sutil regodeo, que de verdad raya en lo pornográfico, por parte del director en mostrar vísceras.

Pero de cualquier forma la recomiendo. Y los tanques están chidos haciéndose volar los unos a los otros.

Give It All

Break through the undertow,
your hands I can’t seem to find,
Pollution burns my tongue,
cough words I can’t speak so I

Stop my struggling,
then I float to the surface,
Fill my lungs with air,
then let it out

I give it all,
now there’s a reason why I sing,
So give it all,
and it’s these reasons that belong to me

Rock bottoms where we live,
and still we dig these trenches,
To bury ourselves in them,
backs breaking under tension

For far too long these voices,
muffled by distances,
It’s time to come to our senses,
up from the dirt

We give it all,
now there’s a reason why I sing,
So give it all,
and it’s these reasons that belong to me

Breathe (breathe),
the air we give (give),
the life we live (live),
our pulses racing distances (breathe),
so wet my tongue (give),
break into song (live),
through seas of competition

So please believe your eyes,
a sacrifice,
Is not what we had in our minds,
I’m coming home tonight,
home tonight

We give it all,
now there’s a reason why I sing,
So give it all,
and it’s these reasons that belong to me

Today I offer all myself to this
I’m living for my dying wish,

I give it all,
now there’s a reason,
there’s a reason,
to give it all

Cuernos

Al final ya no fui a ver otra película, y entonces Horns fue la última que vi en este año, después de la tercera del Hobbit.

Se aplican las de siempre.

Horns

Horns

Esta película la fui a ver únicamente por Daniel Radcliffe, porque Harry me cae muy bien… y realmente es casi lo único que vale la pena. Juno Temple también está bien; desde que la vi por primera vez en Atonement, jamás me había resultado atractiva, pero en esta película se ve bellísima, casi etérea.

Fuera de ellos, la película realmente es medio intrascendente, y cuando no lo es es porque generalmente es incoherente. Tiene dos o tres escenas muy chistosas, pero fuera de eso no vale mucho la pena.

Las actuaciones de Harry Potter y la Temple sí son extraordnarias, eso sí. Nada más sí es ligeramente cansado seguir viendo películas “románticas”, donde los güeyes que se enamoran lo hacen básicamente porque eso dice el guión.

Lo que sí me alegra es que por fin me puse al día con las películas que tenía que reseñar en el blog. Y tengo como propósito de año nuevo el no volver a tardarme tanto en escribir mis reseñas.

El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos

Después de ver la mejor película del año, Birdman, fui a ver The Hobbit: The Battle of the Five Armies.

Se aplican meh.

The Hobbit: The Battle of the Five Armies

The Hobbit: The Battle of the Five Armies

No tengo mucho qué decir acerca de la tercera parte del ordeñamiento descarado que le hicieron al librito para niños de Tolkien; como ya lo dije antes, yo iré a ver cualquier cosa del legendario de Tolkien, y luego lo voy a comprar en Blu-ray, seguramente varias veces.

Lo que sí, es que sentí un poco decepcionante la tercera parte. Para empezar, esperaba que durara como tres siglos, lo cual no ocurrió. Pero además, queda la historia colgando; no se relata cómo Bard se convirtió en rey y cómo los reinos de hombres, elfos y enanos se recuperaron de la batalla. Dado que las dos primeras partes resultaron ridículamente largas, no veo razón para que no agregaran esto a la tercera.

De cualquier forma me gustó, y tiene partes muy entretenidas. Pero creo que prefiero a la segunda parte de esta trilogía; probablemente porque es la que menos tiene que ver con el material original, que como muchas veces he dicho siempre me ha dado muchísima hueva (aunque reconozco lo bien que está escrito).

Ahora yo digo que deberían descararse los realizadores y aventarse Quenta Silmarillion. Si Warner Bros. y Marvel Studios están planeando decenas de películas de aquí al 2020, no veo por qué negarle a Peter Jackson la oportunidad de seguir filmando su fanfic.

Lo que sí es que qué bueno que viene ya Star Wars: Episode VII; al menos nos entretendrá mientras New Line se anima a seguir sosteniendo la economía de Nueva Zelanda.

Birdman

Después de ver Mockingjay: Part 1 fui a ver Birdman.

Se aplican las de siempre.

Birdman

Birdman

Voy a arriesgarme un poco aquí, y sencillamente decir lo que creo: Birdman es la mejor película que he visto en la pantalla grande este año. Me faltan otras dos películas por reseñar que he visto en el 2014, y probablemente todavía vaya a ver otra, pero no importa cuál sea, Birdman será la mejor película que he visto en la pantalla grande este año.

Así que, por supuesto, primero hablaré de lo malo que tiene la película.

Birdman, además de ser la mejor película que he visto en la pantalla grande este año, es también (por muuuuuucho), la más pretenciosa. Es deliciosamente insoportable en su esnobismo, en su (justamente ganada) arrogancia, y en su deseo de aparentar (siendo además laudablemente honesta en que sólo está aparentando) intelectualidad y profundidad cuando realmente no tiene ni un módico de ambas.

Por último, y realmente no me había percatado de esto hasta que mi hermano me lo comentó (seguramente porque la disfruté muchísimo más que él), podría resultar algo lenta y aburrida a un conjunto no pequeño de espectadores.

Todos estos aspectos negativos (que siendo justos, son nada comparados con el deleite que es el resto de la película), son (me parece) única y exclusivamente resultado de Alejandro González Iñárritu (como lo son casi todos los muchos más aspectos positivos); el tipo es un hígado, y (podría equivocarme, pero lo dudo) le tiene una envidia rayante en esquizofrénica a Alfonso Cuarón, que en comparación parece ser el tipo más humilde y sencillo del universo.

Dicho eso, ya sea a pesar de, o incluso justamente por todo lo de arriba, González Iñárritu ha creado una obra de arte, que probablemente arrasará con todos los premios habidos y por haber en la historia de todo, y merecidamente además.

Independientemente de las distintas impresiones que genere la película en todo el universo de personas que vayan a verla, me parece que se puede tener consenso en que el mejor y más intachable aspecto de la obra es su magistral aspecto técnico. El truco de que casi toda la película parece una única toma de cerca de dos horas (robado, por supuesto, de Children of Men, de Cuarón), es ejecutado aquí de una manera tan engorrosamente preciosista, que realmente quita el aliento. Es lo más llamativo, por supuesto; pero todo el aspecto técnico está llevado a cabo a la perfección.

La actuación de Keaton es tan extraordinaria que uno se tiene que preguntar si de hecho está actuando, o sólo siendo él mismo (más aún cuando hace poco Keaton dijo que él es Batman, muchas gracias). Si no por otra cosa, habría que aplaudirle a González Iñárritu que revivirá la carrera de uno de mis actores favoritos (lo último en que lo había visto, Need for Speed, no es digamos algo terriblemente memorable).

Las actuaciones del resto del elenco también son espectaculares; Zach Galifianakis brilla interpretando por fin a alguien que no es el más demente en una escena; Edward Norton también es fabuloso interpretando a un personaje que probablemente sea igual de insoportable que él mismo en la vida real; Naomi Watts, entrando elegamente a la media edad, continúa brillando con su belleza y su vulnerabilidad; y Emma Stone aparece lo más hermosa, dañada e interesante que he visto en ninguno de sus papeles anteriores.

El guión, que por supuesto carga (especialemente en los diálogos) el mayor peso de la pretención y esnobismo de la película, está magistralmente escrito y con una continuidad tan laboriosamente cuidada que nada más por eso sería merecedor de elogios.

Y por último están los detallitos chilangos que González Iñarritu tira, como si no quisiera la cosa, cuando uno menos se lo espera; el cántico de “lleve sus ricos y deliciosos tamales oaxaqueños” en la noche de la Quinta Avenida; y el silbido triste y melancólico de un carrito de camotes, apagándose en la distancia. Por supuesto, y contrario a las calaveritas de día de muertos que Cuarón agregó a Harry Potter and the Prisoner of Azkaban, no creo que González Iñarritu esté guiñándole el ojo a nadie: es (como todo el resto de la película) algo calculado matemáticamente para causar el mayor impacto, haciendo como si el realizador no quisiera causar ningún impacto.

O tal vez estoy exagerando y viendo cosas, porque la verdad Alejandro González Iñárritu jamás me ha caído bien.

Pero a pesar de eso, yo seré el primero en decir que Birdman es la mejor película que he visto en la pantalla grande este año, porque lo es, y que es básicamente perfecta, incluso siendo (o tal vez podríamos argumentar, justo por ser) orgásmicamente esnob y pretenciosa. Al final del día no importa si el realizador estaba abriendo su pecho y dejando su corazón en su tarea, o si sólo quería apabullar e intimidar con su innegable perfección técnica y su indiscutible genialidad.

El punto es que el resultado es una jodidamente buena obra de arte.

Sinsajo: Parte 1

Después de Big Hero 6, fui a ver Mockingjay: Part 1.

Se aplican las advertencias de spoilers habituales.

Mockingjay: Part 1

Mockingjay: Part 1

En general, que me desfalquen dinero partiendo un libro en dos (o incluso hasta tres) partes no me molesta demasiado; es normal que de hecho hasta me guste.

Sin embargo, con esta primera parte de Mockingjay sí creo que se pasaron de aztecas los realizadores de esta gratuita tetralogía. La novela apenas alcanza para una película de largometraje; partirla en dos es completamente ridículo, más aún considerando que, para motivos prácticos, esta primera parte casi no tiene acción ni romance, que es básicamente la única cualidad redentora de esta serie.

Y la verdad yo pondría el romance primero. Pero ese soy yo.

Dicho sea eso, a mí me gustó. Me parece ridículo que la partieran, pero me gustó; y de hecho la parte donde Jennifer Lawrence canta The Hanging Tree es espectacular; de las mejores escenas de levantamientos populares que he visto en mucho tiempo.

Como lo dije cuando reseñé los libros hace años, la Collins es ligeramente ingenua en lo que respecta a política, estrategia de guerra y otras cosas por el estilo; esto se ve reflejado en la película, obviamente. Pero la vieja tiene el corazón en el lugar correcto, y así mismo ocurre con esta película.

Ah, y Julianne Moore y Elizabeth Banks son espectaculares. Comentaría de los actores hombres, pero la verdad (al igual que las novelas), estas películas tratan de mujeres, con los hombres siendo simples comparsas.

Así que, en resumen, sí creo que me estafaron mi dinero; pero no me molesta tanto. Así que vayan y véanla… creo que por fin me estoy poniendo suficientemente al día como para que cuando les diga que vayan a ver una película, ésta todavía esté en cartelera.

Grandes Héroes

Después de ver A Dame to Kill For, fui a ver Big Hero 6.

Se aplican ya saben.

Big Hero 6

Big Hero 6

Entre Frozen y Wreck It Ralph, prefiero la segunda por mucho. Frozen me gustó, pero no tanto.

Big Hero 6 es de los mismos realizadores, y sigue un montón de convenciones de historias de equipos de superhéroes que usan tecnología (en lugar de habilidades innatas) para combatir al crimen. Y la verdad, me gustó menos que Frozen.

No me malentiendan; está divertida, las escenas de acción están súper chidas, y Baymax es tal vez el robot más encantador que se han inventado desde Wall·E. Pero sencillamente a mí no me gustó tanto.

Puede ser que de nuevo la historia tiene como un elemento central la relación entre dos hermanos, o que para motivos prácticos no hay absolutamente nada de romance (lo cual considero imperdonable), pero el punto es que la película me dejó deseando más.

De cualquier manera está muy entretenida, y es altamente recomendable.

Sólo no es exactamente lo mío.

Mezcal

Me he puesto varias borracheras con mezcal en mi vida. La característica en común de todas estas ocasiones, ha sido que al otro día no tengo cruda; supongo en gran medida porque ha sido buen mezcal, y en mi experiencia con buenas bebidas (y suficiente agua) uno normalmente no adquiere una cruda.

Eso no cambió en mi última borrachera con mezcal, pero creo que no lamentaré si no vuelvo a hacerlo en al menos un año.